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Fotos con historia: El balón más envenenado de USA'94

21 de junio de 1994, Mundial de Estados Unidos. España se mide en la fase de grupos a la poderosa Alemania de Klissmann o Matthaeus, Goikoetxea sube la banda derecha tras un pase de Ferrer, cuelga un balón que se va cerrando y...

España venía de empatar con Corea del Sur en Dallas. Seguramente habrá muchos que aún recuerden de aquel partido de madrugada al rapidísimo Kim Joo Sun, al que sus propios compatriotas conocían como "Caballo Loco" y que con su velocidad fue la gran sorpresa del partido. 2-2. La Selección compartía grupo, aparte de con los asiáticos, con Bolivia y con Alemania, precisamente el siguiente rival. 

Los germánicos habían conseguido una victoria por 1-0 ante la Bolivia de Etcheberry en el primer partido y llegaban líderes del Grupo C. La Selección de Clemente era un equipo de mucha calidad: Caminero, Guerrero, Guardiola, Luis Enrique y el choque contra los de Vogts, con Illner, Matthaeus, Kholer o Effemberg, era decisivo para saber el nivel real de una Selección que ilusionaba. 

En el minuto 14, el equipo de Clemente recuperó un balón, Guardiola abrió a la derecha viendo la subida del "Chapi" Ferrer, que avanzó hasta que le dobló Goikoetxea. El vasco apuró y metió un centro al área que fue cerrándose cada vez más sobre la portería de Bodo Illgner hasta que, tras dar en el poste por dentro, se coló en la portería alemana.

Años después, el internacional español hablaba con sinceridad de, probablemente, su gol más famoso: "Fue una jugada por la banda, el centro se envenenó... pero la idea no era esa. Esa vez pasó y fue un empate importante". 

Era el minuto 14 de partido, y, en el 48, Klissmann que, coincidencias de la vida, volverá a coincidir con España en el próximo mundial como seleccionador estadounidense, empataba. Después llegó la victoria sobre Bolivia, por 1-3, el triunfo por 3-0 ante Suiza en octavos y aquel codo de Tassotti que nos mantuvo, un mundial más, con la sensación de que nunca pasaríamos de cuartos.

Afortunadamente nos equivocábamos. Y mucho.