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Fotos con Historia: El codazo de George Best a Quini, el goleador caballeroso

Enrique Castro, Quini, siempre fue sinónimo de gol. De gol, de entrega y caballerosidad. En 1972 lo evidenció, como en tantas otras ocasiones, cuando España buscaba clasificarse para la Eurocopa y su rival era Irlanda del Norte.
Lun, 22/09/2014 - 22:51

Con pocas opciones de conseguir esa clasificación, la Selección española dirigida por Ladislao Kubala debía jugar aquel 16 de febrero de 1972 en Inglaterra, en el Boothferry Park, estadio del Hull City. No lo hacía en tierras norirlandesas por la situación de inseguridad que se vivía allí, debido al terrorismo del IRA.

En el minuto 25 de partido Quini, que jugaba de titular, trató de rematar un centro de Rojo I pero recibió un fuerte codazo de George Best que le rompió el pómulo izquierdo y le obligó a retirrarse del terreno de juego. Best, campeón de la Premier League, de Europa con el Manchester United, así como Balón de Oro en 1968 y conocido por muchos como "el quinto Beatle", no fue amonestado pues el colegiado, Jack Taylor, no vio falta en esa acción. El jugador del Sporting, un gran rematador de cabeza, quedaba ko en una de sus especialidades.

El codazo de George Best a Quini mantuvo al asturiano un año alejado de los terrenos de juego

Como consecuencia de esta jugada Quini se perdió lo que quedaba de la temporada 1971-72 y parte de la siguiente (en total, un año fuera de los terrenos de juego). El jugador, que sobre el terreno de juego fue atendido por Teodoro Delgado, médico de la Selección por aquel entonces, pensó incluso en la retirada. Y en ese trance tan difícil demostró ser un caballero: nunca dijo ni una sola palabra de lo ocurrido.

Quini fue treinta y cinco veces internacional y marcó trece tantos, dos de ellos los conseguidos en la victoria por 1-2 en Escocia el 20 de noviembre de 1974. Un encuentro en el que Quini, que incluso anotó un tercer tanto finalmente anulado, pasó a la historia por haber recogido cariñosamente a un perrito que había saltado en varias ocasiones al césped, interrumpiendo el normal desarrollo del partido.

Otro gesto para la eternidad del "goleador caballeroso".