Pudo ser un nuevo gol de Zarra, conseguido 36 años después y en este caso ante Brasil.
Pudo ser el principio del fin de muchas frustraciones acumuladas.
Pudo ser el impulso que necesitaba un equipo que rebosaba calidad y ganas de comerse el mundo.
Pudo ser gol (en realidad lo fue), pero nunca subió al marcador.
Fue un 1º de junio, de un caluroso 1986. España debutaba en el Mundial de 1986 jugando contra la siempre temible Brasil en el estadio de Jalisco de Guadalajara.
La Selección dirigida por Miguel Muñoz, que venía como subcampeona de Europa en 1984, jugó de tú a tú a los sudamericanos en un partido marcado por dos decisiones arbitrales del colegiado australiano Chris Bambridge, quien dio como válido un único tanto del partido, el de la derrota española por 1-0, en posible fuera de juego de Sócrates.
Pero el golpe demoledor para España vino antes cuando Bambridge no concedió el gol (para nada fantasma) de Míchel. El jugador del Real Madrid, tras un rechace a la salida de un córner, controló el balón con el pecho en la frontal del área y soltó un potente remate que dio en el larguero, botó dentro de la portería rival y salió despedido hacia fuera del marco brasileño.
Que fue gol lo vio todo el mundo, menos el colegiado y el linier, pues al día siguiente la cadena televisiva O Globo demostró, utilizando programas de ordenador, que el balón rebasó en 20 centímetros la línea de gol.
Míchel: "Se le dio mucha más importancia con el paso del tiempo, porque era una fase del Mundial en la que estábamos jugando muy bien, haberle ganado a Brasil tal y como estaba la Selección hubiese supuesto haber ido por otra vía a los cuartos de final y semifinales".
La maldición contra Brasil se prolongaba. Si en 1978 fue Cardeñosa quien no traspasó la portería canarinha en el Mundial de Argentina, en 1986 Míchel la perforaba pero no se le reconocía. Aunque años después muchos se rendían al gran tanto del centrocampista español. "Lo que logró Míchel aquel día en México ante Brasil no fue un gol: marcó un golazo", ha llegado a decir Zico.
El propio jugador español confiesa incluso que le dio "mucha más importancia con el paso del tiempo, porque era una fase del Mundial en la que estábamos jugando muy bien, haberle ganado a Brasil tal y como estaba la Selección hubiese supuesto haber ido por otra vía a los cuartos de final y semifinales. Creo que (el linier) no se atrevió a darlo por válido, pero la jugada estaba clara desde su posición. De hecho, Víctor, que había sacado el córner, vio como la pelota había entrado".
Aquella amargura no se ha olvidado ni mucho menos con el paso del tiempo y permanece clavada como un cuchillo en el corazón de muchos aficionados que aún lo recuerdan con pesar. Por ejemplo, Amaya Valdemoro, la jugadora de baloncesto, quien ha confesado en alguna ocasión que su "primer recuerdo de un Mundial me lleva a México 1986, a aquel gol que no valió de Míchel a Brasil".