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Fotos con historia: Ricardo Zamora, el primer "mediático"

El legendario guardameta de la Selección nació hace justo 113 años en Barcelona

Protagonizó una película con sólo 25 años titulada: "Por fin se casa Zamora", inventó un tipo de despeje con el codo bautizado desde entonces como zamorana, se hizo llamar El Divino, por él se pagaron 100.000 pesetas de la época para recalar en el Real Madrid y llenó una biografía casi novelesca con  episodio dramático incluido durante la Guerra Civil que le libró de un pelotón de fusilamiento gracias a que fue reconocido por un soldado en el último momento, previo paso por la madrileña cárcel Modelo.

Hay determinados acontecimientos en su trayectoria que distinguen a Ricardo Zamora Martínez como uno de los primeros ídolos de masas del fútbol español. Titular indiscutible en la Selección española desde la creación de ésta para los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920 hasta el estallido de la contienda (16 años seguidos ocupando la portería del combinado nacional, marca que  sólo Iker Casillas podría igualar algún día), Zamora fue uno de los internacionales más destacados en nuestra primera participación mundialista, la de Italia ´34, de donde regresó con dos costillas rotas por culpa de la agresividad transalpina en la eliminatoria de cuartos.

Antes de su retirada en 1938 fue uno de los primeros futbolistas españoles en probar suerte más allá de nuestras fronteras, recalando durante dos temporadas en el OGC Niza francés e incluso como técnico dispuso de una corta aventura como seleccionador de Venezuela.

Ya retirado del fútbol en activo probó de nuevo suerte en el cine con la película Campeones, ganó dos ligas en los banquillos (como jugador logró otro par y cinco copas del Rey) y hasta prácticamente el día de su muerte, en septiembre de 1978, hizo labores de empleado en el RCD Español donde debutó hace casi un siglo. Este 21 de enero se conmemora el 113º aniversario del nacimiento de todo un mito del fútbol español, que desde mediados del siglo pasado da nombre al trofeo que se entrega al portero menos goleado de Primera división.

Una plaza en el barrio de Sarriá de su Barcelona natal lleva hoy su nombre.