El 4 de abril de 1992 Sali Berisha era elegido presidente de Albania en medio del colapso económico que sufría el país balcánico caracterizado por las huelgas generalizadas, inestabilidad social en las calles y carestía de productos.
Apenas un año después a la Selección española le tocó visitar Tirana en un encuentro trascendental para que el equipo dirigido entonces por Javier Clemente pudiese seguir contando con opciones para acudir al Mundial de Estados Unidos.
De esta forma quienes formaron parte de la expedición recuerdan la llegada a una Albania con las calles casi sin iluminación, salvo por donde pasaba el autobús de la Selección.
El cocinero Javier Arbizu recuerda aún como fue probablemente "el viaje de trabajo más difícil de todos los que he afrontado porque no encontramos casi nada y además tuvimos que ayudar a la población local que estaba entonces muy escasa de recursos".
El cocinero Javier Arbizu recuerda la cita albanesa como "el viaje de trabajo más difícil de todos los que he afrontado"
El propio combinado albanés se encontraba falto de equipaciones para disputar el encuentro que hubo de disputarse a plena luz del día ante la posible falta de suministro eléctrico.
Finalmente España venció por un gol a cinco sobre el césped del estadio Qemal Stafa con triplete de Julio Salinas y tantos de Toni Muñoz y Caminero que meses después permitirían sellar pasaporte mundialista ante Dinamarca en un abarrotado Ramón Sánchez Pizjuán.
Hace unos meses, los Sub-21 regresaron a Tirana y entrenaron en el mismo recinto, ya muy renovado y en un país, por suerte, muy diferente al que se encontraron los internacionales Sub-21 dos decenios atrás.