De hecho, en el inicio de la época de Celades al frente de la Sub-21, Saúl Ñíguez tuvo un gran protagonismo. Un solitario tanto suyo le valió a la Selección española para ganar 0-1 a Hungría y sellar así la clasificación para la eliminatoria previa del Europeo de la República Checa.
Dentro de la Sub-21 ya se ha convertido en uno de sus referentes y líder, lo que él toma con naturalidad: "Me dedico sólo a jugar, si el míster quiere, a dar lo mejor de mí, y desde la humildad, ir aprendiendo de los compañeros y mejorando”.
Incluso, muchos creen que es el heredero directo de su compañero de equipo, Koke: "Saúl es Saúl. No quiero que me comparen con nadie. Koke además de una gran persona es el jugador que todos conocemos. Sería muy bonito seguir sus pasos, porque lo está jugando todo en el Atlético, está en la Selección absoluta… es un lujo que te comparen con Koke, pero no quiero que me comparen con nadie, quiero que se fijen en mí por quien soy, y no porque soy parecido a tal. Soy Saúl, y me conocerán como tal”.
"Me dedico sólo a jugar, si el míster quiere, a dar lo mejor de mí, y desde la humildad, ir aprendiendo de los compañeros y mejorando”.
Su rendimiento ha ido in crescendo y su gol de chilena en el derby ante el Real Madrid le ha catapultado. "Es un golazo, de los mejores de mi carrera por cómo lo marqué, por la tranquilidad que nos daba el segundo tanto y por el rival al que nos enfrentábamos. Creo que ese gol me define como futbolista. Me gusta llegar desde la segunda línea".
Saúl es un jugador en plena progresión que ya está dando mucho de qué hablar y que, con seguridad, lo va a seguir estando.
Ya lo hizo en la Sub-16 y Sub-17 y en su equipo llegó a convertirse en el jugador más joven en debutar con la camiseta del Atlético de Madrid en un partido de competición europea. Fue en 2012 ante el Besiktas en la Europa League con tan solo 17 años, 3 meses y 18 días.
Sin duda el futuro es suyo.