Gayà: "Lo que pasó me ha hecho más fuerte"
La imagen todavía duele. En Amán, en el entrenamiento previo al amistoso que la Selección jugó ante Jordania para preparar el Mundial, José Luis Gayà llegó a la línea de fondo, centró con su pierna izquierda y se le dobló el pie al apoyar. Supo de inmediato que era un esguince y abandonó el estadio desolado, consciente de que su presencia en Qatar estaba en peligro. El cuerpo técnico, después de las pruebas y de valorar todos los escenarios con los servicios médicos, desconvocó al lateral del Valencia, despedido con honores por todo el grupo ya que es uno de los jugadores más queridos. Gayà se perdía el Mundial.
“Tenía muchas ganas después de lo ocurrido en la última concentración, después de lo del Mundial. Estoy muy feliz de estar aquí otra vez, con muchas ganas de jugar estos dos partidos y de empezar una nueva etapa”, resume el defensa, orgulloso por estar entre los elegidos.
Vuelve a la Selección, presente en la primera lista de Luis de la Fuente para vestir de rojo en los encuentros ante Noruega (sábado 25, en La Rosaleda) y Escocia (martes 28, Hampden Park). De hecho, su vínculo con el seleccionador viene de lejos, pues el técnico ya le incluyó en su primera convocatoria cuando, hace más de diez años, asumió el mando de la Sub-19. “Es muy cercano con el jugador, eso se agradece”, apunta sobre De la Fuente. “Dice las cosas claras. Es humilde, sabe de dónde viene y dónde quiere ir. Ese es el camino que tenemos que seguir todos, tenemos que estar a una para hacer grandes cosas”.
Gayà, dice, es ahora un jugador más fuerte, curtido en situaciones dolorosas como la que vivió en noviembre en Jordania. Soñaba con el Mundial, claro, pero se ilusiona ante los retos que tiene por delante con el combinado nacional. Su compromiso está fuera de toda duda y el vestuario celebra su regreso por todo lo que representa también fuera del campo. “Me resbalo y se me va el pie, sabía que iba a ser un esguince”, detalla sobre el momento de la lesión de ese maldito 16 de noviembre. “Faltaba saber la gravedad del asunto”.
Viajó a Doha, pero ahí fue cuando se tomó la decisión. “Es difícil recuperarse, pero pienso que eso me ha hecho más fuerte como persona y como jugador. Lo que me pasó es algo que voy a recordar toda mi vida, pero es algo que no puedo cambiar. Lo intenté todo y en una acción fortuita se me torció el tobillo”, acepta. Ahora se le abre una nueva oportunidad, así es este deporte: “El fútbol tiene eso, que siempre da revanchas y voy a pelear por seguir viniendo aquí y conseguir grandes cosas”.
Lo hará con su filosofía, que no es otra que la de sumar en todas las facetas para el equipo, pues para él la Selección es eso, un equipo. “El rol es el que siempre he pensado que hay que tener. Ser importante, juegue o no juegue, estar a disposición del equipo. Es un sueño estar aquí, hay que vivir cada partido y cada entrenamiento como si fuera el último. Ese es el rol que creo que hay que tener”, remarca.