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Una generación para la eternidad

De 2008 a 2014 una generación excepcional de futbolistas paseó con humildad y con la cabeza muy alta el nombre de España por todo el mundo

La Selección española ha grabado su nombre en la eternidad al haber conseguido algo histórico: ganar dos Eurocopas (2008 y 2012) y un Mundial (2010) de forma consecutiva.

Solo la Italia de los años 30 que conquistó dos Mundiales seguidos (1934 y 1938) y Brasil (Mundial de 1958 y 1962) han logrado proezas de una magnitud semejante.

La España que primero comandara Luis Aragonés y luego Vicente del Bosque fue un equipo con una gran personalidad y una forma de entender el fútbol diferente al resto. Además, fue fiel a ese estilo en las buenas y en las malas y con esa filosofía como bandera conquistó los tres títulos.

Fue una Selección cuyos pilares fueron la humildad, el trabajo, la continuidad y la fe en un proyecto. Un equipo que dio una inyección de moral a un país arrasado por la peor crisis económica de su historia y que encontró una vía de salvación ilusionándose por los triunfos del equipo de todos.

Los éxitos en estos años han servido para destruir maleficios (el de los cuartos de final) y dar autoconfianza a un equipo perseguido por la desgracia al ganar tres finales consecutivas.

El triunfo en Viena en 2008 ante Alemania en la final de la Eurocopa rompió con 44 años de sequía de títulos. El gol de Andrés Iniesta en la final de Sudáfrica 2010 elevó al equipo a las nubes. Y la demoledora victoria por 4-0 en la Euro de 2012 confirmó a la Selección española como un equipo que estaba marcando una época.

Por todo esto, solo cabe pronunciar una palabra: GRACIAS