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GENERACIÓN Sub-21: 1975, el año que Del Bosque dio el gran salto

El actual técnico de la Absoluta fue durante seis años integrante de la Selección española de aficionados, origen de la actual Sub-21

Había llegado a Madrid la década anterior dejando atrás su Salamanca natal donde sus amigos de infancia le recuerdan yendo cada día en busca de la prensa deportiva a la estación de tren de la capital charra.

Compartió piso con compañeros de equipo en la cantera del Real Madrid como el gallego Rubiñán, fue cedido al Córdoba y por dos veces al Castellón con el que disputó una final de la Copa del Rey contra el Athletic de Iribar, Sáez, Rojo, Guisasola, Villar, Uriarte o Arieta.

Entre medias fue llamado por la Selección española Sub-18 y más tarde por la de aficionados a la que correspondía disputar el Campeonato de Europa que terminó convirtiéndose en el Europeo Sub-21 que todos conocemos.
 

​El hoy Seleccionador despidió su etapa de aficionado junto a internacionales de la talla de Miguel Ángel, Cortabarría, Migueli, Camacho, Churruca, Santillana o Satrústegui

Durante seis años estuvo Vicente del Bosque González defendiendo la camiseta española en una categoría a la que ayudó a clasificarse a los Juegos Olímpicos de Montreal cuajando dos grandes partidos frente a Bulgaria y Turquía.

Sin embargo, el hoy Seleccionador no terminaría acudiendo a los Juegos porque en 1975 fue convocado por Ladislao Kubala para el combinado absoluto, alternando durante unos meses ambas categorías.

Fue el año del gran salto personal y futbolístico para el que habría de protagonizar junto a Luis Aragonés el hito nunca antes conseguido por ninguna otra selección de encadenar el triunfo en dos eurocopas y un Mundial.

Mucho antes que eso junto a Miguel Ángel, Cortabarría, Migueli, Camacho, Churruca, Santillana o Satrústegui dijo adiós en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán de Sevilla a su etapa como integrante de la Selección de aficionados, sólo unos meses antes de que la Sub-21 debutase en el Europeo

Un periodo crucial por tanto para el hoy técnico salmantino que, a modo de anécdota, en aquellos meses se comenzaría a lucir el bigote que luego no dejaríamos de ver por los banquillos de París, Kiev o Johannesburgo, aunque ésa, claro está, es otra y gloriosa historia.