Si en la presente semana el Seleccionador nacional absoluto ha ofrecido su visión sobre las relaciones entre el mundo del fútbol y el de los ejércitos con una conferencia ofrecida en Melilla, también la historia del combinado Sub-21 puede ofrecer algunas singulares pero significativas experiencias al respecto.
Hacía un lustro que en la Península de los Balcanes se había firmado el alto el fuego definitivo después de que la ciudad de Sarajevo sufriese años de asedio con el resultado del nacimiento de un país independiente de mayoría musulmana: Bosnia-Herzegovina.
Como integrantes de la fuerza internacional destinada al mantenimiento de la paz en la región, fueron varias las unidades del ejército español destinadas al país balcánico que en septiembre de 2000 pudieron disfrutar de un partido de la Selección absoluta y otro de la Sub-21 correspondiente a la clasificación para el Campeonato de Europa.
Aranzubia, Coira, Orbaiz, Gonzalo Colsa, Vicente Rodríguez, Fran Yeste o Miguel Ángel García "Corona" formaban parte de aquella generación de futbolistas
Fue así como en el estadio Bilino Polje de Zenica cientos de militares españoles vibraron con las jóvenes estrellas dirigidas aquella tarde por el técnico Pepe Carcelén, ayudante de José Antonio Camacho en la Absoluta.
Entre ellos se encontraban jugadores que años después llegarían a convertirse en campeones europeos y mundiales en categoría absoluta como Pepe Reina y Carlos Marchena junto a una gran generación de futbolistas de la que formaban parte Aranzubia, Coira, Orbaiz, Gonzalo Colsa, Vicente Rodríguez, Fran Yeste o Miguel Ángel García "Corona".
Los goles de Colsa y Vicente dieron aquel día el triunfo a los Sub-21, aunque quizá la mayor victoria fue que durante unas horas el balón consistiese en el único arma que ocupó las preocupaciones de los soldados.