Por su propia naturaleza, la categoría Sub-21 constituye una plataforma de despegue para los futbolistas internacionales antes de su salto a los grandes torneos absolutos.
Por este motivo se dan casualidades como la acaecida el 19 de febrero de 1991 cuando en el estadio de la Vallée du Cher en Tours se midieron los combinados francés y español en encuentro clasificatorio para el Europeo Sub-21.
Sobre el césped formaron aquel día un combinado galo en el que figuraban futbolistas como Bixente Lizarazu, Emmanuel Petit o Christophe Dugarry quienes siete años después se proclamarían campeones en el Mundial organizado por su país con Zinedine Zidane como estrella.
A los Abelardo, Ferrer, Solozábal, Cañizares, Lasa o Luis Enrique se les sumaban futbolistas de clase contrastada como Galdames, Escurza, Pinilla, Loreto o Villabona
Pese a la calidad de esos jugadores, la Selección española dirigida por Chus Pereda supo imponerse a domicilio con un gol de Javier Manjarín y gracias a labor de una generación de futbolistas que dieciocho meses después se colgarían el oro olímpico en Barcelona.
A los Abelardo, Ferrer, Solozábal, Cañizares, Lasa o Luis Enrique se les sumaban futbolistas de clase contrastada en Primera división como Galdames, Escurza, Pinilla, Loreto o Villabona constituyendo un bloque sólido capaz de derrotar a les bleus en su propia casa.
Aunque, paradojas del destino, no fueron ni los futuros campeones mundiales franceses ni los campeones olímpicos españoles quienes acabarían liderando el grupo y obteniendo la clasificación para cuartos de final, sino una rocosa Checoslovaquia de la que formaban parte Novotny, Jan Suchoparek, Radoslav Latal o un viejo conocido de la afición del Atlético de Madrid, el defensa Radek Bejbl.