La Selección española acudía con un equipo de jóvenes con muchísima proyección, en aquel equipo estaban Puyol, Luque, Xavi, Marchena, Farinós, José Mari, Angulo, Albelda, Tamudo o Iván Ania. Toni Velamazán era el capitán y había muchas esperanzas en aquel conjunto.
La otra gran favorita era la Selección italiana, en la que había nombres como Abbiati, Gattuso, Coco o un delgado mediapunta con el pelo largo que se llamaba Andrea Pirlo y que acabó siendo el mejor jugador del torneo.
España e Italia eran las dos finalistas previstas, cada una iba por un grupo y se preveía el choque. Había un antecedente positivo para los españoles, pocos meses antes se había disputado un amistoso entre las dos selecciones en el Olímpico de Terrassa, que de hecho fue el último de Iker Casillas con la Sub-21, y los españoles se llevaron el partido por 3-0.
A la final esperada por todos se opuso la República Checa. España había ganado a la Holanda de Van Bommel o Kuit y había empatado a cero con una selección croata en la que Pletikosa era el portero.
Sin embargo, en la última jornada de la fase de grupos, España no pasó del empate ante la República Checa de Ujfalusi, Grygera, Jankulowsky y los checos se metieron en la final. Allí les esperaba Pirlo que anotó los dos goles de la final. Xavi, Puyol o Marchena tuvieron que esperar hasta 2008 para su duelo con Pirlo. Fue ocho años más tarde, en los cuartos de final de la Eurocopa y mereció la pena esperar.