En un partido digno de una final, la Selección italiana ha conseguido la victoria en un partido de tú a tú contra Inglaterra.
Ambos equipos saltaron al campo con su estilo bien definido y los objetivos claros. Este segundo encuentro del Grupo D podría describirse como el más igualado a estas alturas del Mundial.
Velocidad, dinamismo y coordinación han definido la primera parte del partido. Aunque con mayor posesión por parte de los transalpinos, las dos selecciones amenazaban las porterías rivales en un partido vertiginoso en el cual los futbolistas se han mantenido en constante movimiento.
Chielini, Pirlo, Verratti y Candreva han sido los responsables de crear ocasiones, con Chielini ejerciendo de lateral y subiendo más de lo habitual. Superada la primera media hora, los goles eran eminentes. Y así fue. En el minuto 35, un amago de Pirlo, cerebro de la Azzurra, daba paso al balón que encontraba el pie diestro de Marchisio. Italia se ponía por delante en el marcador, pero poco tiempo.
También fiel a su estilo, la Selección inglesa desplegaba su juego con un balón largo de Sterling a Rooney quien con precisión encontraba a Sturridge en plena carrera y alcanzaba a los de Prandelli. Los integrantes del Grupo D, descrito como el grupo de la muerte (Uruguay, Costa Rica, Inglaterra e Italia), se iban al descanso con el empate a uno.
El hambre de goles se apreciaba en cada jugada del partido que, aunque más calmado, mantenía la clase de la primera parte. Mario Ballotelli, con poderío físico, técnica y calidad, se encargó de desequilibrar el marcador a favor de Italia con un cabezazo en el minuto 50.
Con quince minutos al final, Prandelli cambió de estrategia pidiéndole a sus jugadores que se cerrasen atrás, buscando mantener el resultado a 1-2 hasta el minuto 90. Por su parte, Roy Hodgson movió el banquillo y recurrió a Jack Wilshere, Lallana y Barkley para atravesar el muro defensivo italiano.
Foto: FIFA