Actualidad

Historia de los guardianes de la portería (II): De Ricardo Zamora a David De Gea

Después de la hegemonía de Ricardo Zamora (1920-36) pasó casi una década hasta que un nuevo portero hizo suya la portería de la Selección. Fue Ignacio Eizaguirre, pero hasta su llegada en 1945 sobresalió un personaje único, Alberto Martorell
Mié, 30/07/2014 - 14:39

El hueco de Zamora fue difícil de llenar porque estalló la Guerra Civil (1936-39) y durante la II Guerra Mundial se jugaron muy pocos encuentros.

Durante el conflicto mundial España disputó encuentros solo contra Portugal, Suiza, Alemania e Italia y en esos complicados años sobresalió la figura de Alberto Martorell como guardameta de la Selección española. Nacido en 1916 en Madrid (pero de familia catalana) y fallecido en 2011 su vida estuvo marcada por el fútbol (jugó en el CD Espanyol) y por la medicina, su otra gran pasión.

Como cuenta Miguel Ángel Lara, "la entrada de las tropas nacionales en Barcelona (26 de enero de 1939 al frente del general Yagüe) convirtió en sospechoso a todo aquel que decidió quedarse en su ciudad y no mostró su apoyo a Franco. Fue el caso de Martorell, cuya vida siempre había viajado al margen de la política y centrada en el deporte y la medicina. Se demostró que su única tarea durante la guerra fue la de salvar vidas y jugar al fútbol, lo que evitó que fuera fusilado o enviado a presidio, pero sí tuvo un año de sanción deportiva acusado de no haberse pasado a la zona nacional".

Desde 1941 a 1945 fue el guardameta que más veces vistió la camiseta de España. Fue internacional absoluto en cuatro ocasiones debutando con la selección española en Valencia el 28 de diciembre de 1941 contra Suiza. Martorell se retiró como futbolista profesional el 22 de diciembre de 1946, en Sarriá, en un partido disputado frente al Gimnàstic de Tarragona, para dedicarse de lleno a la Medicina.

Al final "cada vez más seguro de que la medicina era su gran vocación, Martorell rechazó ofertas de Barcelona y Madrid. Su familia era, y es, una de las tradicionales en la historia del equipo perico. Él mismo, una vez retirado, fue nombrado directivo el 20 de octubre de 1945. A los 30 años decidió dejar de jugar y se entregó el cuerpo y alma a la Angiología, llegando a ser una referencia mundial en esa especialidad. El 7 de julio de 1959 creó en Barcelona la Sociedad Española de Angiología y sus dos hijos, Mari Paz y Alberto, se convirtieron también en cirujanos cardiovasculares".

Años más tarde recogió sus vivencias en un libro (“Veinte años de fútbol me enseñaron que...”) en el que cuenta anécdotas como la siguiente:

“Transcurría la intervención quirúrgica. Junto a mí estaban los familiares del paciente. De pronto, el hermano, que ya vi que se mostraba preocupado desde hacía rato, me preguntó: ¿Qué mira con tanta insistencia el anestesista en ese ojo?. Pues mire usted, le dije, para seguir la marcha de la anestesia se acostumbra a observar el grado de dilatación o estrechamiento de las pupilas. Ya, ya, respondió el familiar con cara de no haber entendido nada. Al rato pareció que iba a decir algo y como quien teme decir una estupidez, me dijo: Oiga, usted perdone, pero es que este ojo lo tiene de cristal. ¿Influye en algo?".

Tras su marcha llegó el turno de Ignacio Eizaguirre.