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Historia de nuestros goleadores: El inicio del vuelo de la Saeta Rubia en los años 50

Los años 50 pueden dividirse en dos en lo que a goleadores se refiere: la primera mitad marcada por los goles de Zarra y la segunda parte de la década con Di Stefano como protagonista
Dom, 12/07/2015 - 20:18
Zarra, que fue el máximo anotador en los años 40, marcó otros 13 goles en los años 50. Algunos de los cuales ya han entrado en la leyenda como el que logró contra Inglaterra en el Mundial de Brasil de 1950.

Con ese gol de Zarra en el inicio del segundo tiempo (m. 48), el equipo dirigido por Guillermo Eizaguirre se impuso a Inglaterra y aseguró la primera posición rumbo a la segunda ronda.

Fue considerado un héroe nacional que "vengaba" la afrenta de Gibraltar y el "honor patrio". Se le llegó a calificar con la mejor cabeza de Europa después de Winston Churchill.

En la víspera del partido amistoso ante Suecia en Estocolmo el 17 de junio de 1951, la prensa de ese país aseguraba que "Zarra es la mejor cabeza de Europa después de la de Churchill".  




El vacío dejado por Zarra a mediados de los 50 fue llenado a finales por Alfredo di Stefano quien fue capaz de anotar 14 tantos en tres años (1957-59).

De hecho en el partido de su debut ya anunció de lo que era capaz al marcar tres tantos a Holanda.

El 30 de enero de 1957 debutó con la Selección (había llegado a España en 1953 y se nacionalizó en 1956) en un recordado partido ante Holanda, en el que el equipo entonces dirigido por Manuel Meana venció a Holanda en el Bernabéu por un contundente 5-1. 

En su primer partido dejó claro que aquel no era un jugador más. 3 goles en los 90 minutos le valieron para comenzar a escribir con letras de oro su andadura por una Selección en la que entonces compartía vestuario con otros grandes nombres de nuestro fútbol. 
 
Aquella delantera estaba formada, además de por Di Stéfano, por Kubala, Luis Suárez y Gento, una alineación memorable e irrepetible con la que la Saeta Rubia empezó a acribillar las porterías contrarias. 

Como recuerda Alfredo Relaño en el diario As, "mitad artista, mitad guerrero, tenía el trabajo de los modestos, la elegancia de Zidane y la contundencia de los mejores goleadores. Más de una vez se le vio sacar un balón de la raya y llegar al remate, o marcar en un contraataque fulminante. No era tan técnico como Kubala, ni su disparo era el de Puskas, ni su velocidad la de Gento, ni su regate el de Kopa. Pero era el segundo en todas esas cosas y, por agregación, el mejor de todos".

Con España jugó 31 partidos en los que anotó 23 goles, que le convirtieron durante décadas en el máximo artillero de la Selección.
 
En promedio de goles por encuentro, Di Stéfano posee una media por partido de las más altas entre los grandes goleadores del equipo español: 0,74. 

Por caprichos del destino nunca pudo disputar un Mundial con España, pero su importancia en aquella generación quedó patente cuando, lesionado en uno de los últimos partidos de preparación para el Mundial de Chile 1962, acompañó al combinado nacional a la concentración en el país andino. Pese a no poder pisar el césped, su presencia en el banquillo era capaz de intimidar a los rivales. 

Además, Kubala con 11 tantos y Luis Suárez fueron los grandes anotadores de esa década dejando muy lejos a Basora con 9 y Gainza con 6.