Historias de la Copa del Rey: La(s) final(es) del agua
Llegaron a verse olas sobre el césped del estadio Santiago Bernabéu aquel 27 de junio de 1995 (pronto se cumplirán veinte años de aquello) justo cuando los futbolistas del Deportivo de La Coruña y el Valencia ya estaban en unos inundados vestuarios guareciéndose de la tremenda tromba de agua y granizo que asolaba a esa hora la final de la Copa de SM el Rey.
Probablemente el próximo 30 de mayo en Barcelona, azulgranas y rojiblancos bilbaínos, tendrán en cuenta la meteorología como factor importante de cara a preparar el partido por el asalto al título copero, algo que avalan precedentes como aquella finalísima.
El agua entonces fue tan decisiva que obligó a aplazar tres días los últimos minutos de una final que transcurría con empate a uno y que el ímpetu gallego en la reanudación de la misma le hizo acreedor de su primer entorchado gracias a un cabezazo de Alfredo Santaelena para desolación valencianista.
En 1995 y 1929 la lluvia resultó decisiva en las finales coperas
Precisamente la ciudad del Turia acogió muchos antes otra final pasada por agua. Corría el invierno de 1929 y RCD Espanyol y Real Madrid se vieron obligados a luchar por la Copa en medio de una auténtica laguna debido a las lluvias torrenciales y a la presión política.
Por aquellos días había sido detenido en Valencia José Sánchez Guerra, presidente del Consejo de Ministros acusado de preparar un inminente golpe de Estado. Ante el temor de que se produjesen revueltas de adhesión al preso, con las calles valencianas repletas de aficionados, el Gobernador Civil había amenazado con suspender sine die la final si no se disputaba el día previsto.
Y así se hizo, con el balón apenas sin rodar en medio de los charcos, tormenta durante el encuentro, cinco expulsados y victoria final de los blanquizaules por tres tantos a uno. Al menos el agua pudo saciar entonces la sed de fútbol de los aficionados.