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Hoy habría cumplido años Zamora, el primer futbolista mediático de nuestra historia

Ricardo Zamora, quien este 21 de enero habría cumplido 114 años, fue un auténtico ídolo de masas y el primer futbolista mediático (estrella en el césped, actor de cine y con una vida de aventuras)
Mié, 21/01/2015 - 11:20

Ricardo Zamora Martínez fue uno de los primeros ídolos de masas del fútbol español. Sus actuaciones bajo los tres palos y su personalidad crearon primero, y agrandaron después, su mito.   
Titular indiscutible en la Selección española desde la creación de ésta para los Juegos Olímpicos de Amberes en 1920 hasta el estallido de la Guerra Civil. Fueron 16 años seguidos ocupando la portería del combinado nacional. Zamora fue uno de los internacionales más destacados en nuestra primera participación mundialista, la de Italia ´34, de donde regresó con dos costillas rotas por culpa de la agresividad transalpina en la eliminatoria de cuartos.

Pronto le llovieron los reconocimientos por tales actos heroicos: en 1934 recibió la Orden del Mérito de parte del presidente de la II República, Niceto Alcalá-Zamora, y en 1950 fue condecorado por Francisco Franco con la Gran Cruz de la Orden de Cisneros.

Además, fue el primero en otras muchas cosas.

Por ejemplo, en protagonizar una película, con sólo 25 años, titulada "Por fin se casa Zamora". Una comedia del año 1927, del cine mudo, en el que Zamora se enfrenta a un gran dilema: su tío le dejará toda la fortuna que posee si se casa con una prima no muy agraciada.

Ya retirado del fútbol probó de nuevo suerte en el cine con la película "Campeones", de 1943, donde también aparecían futbolistas como Jacinto Quincoces y Guillermo Gorostiza.

Esa idolatría con la que era seguido se plasmó en el sobrenombre que le acompañó de por vida, "El Divino" e incluso en frases que han pasado al acervo del lenguaje popular. En 1920, en los Juegos Olímpicos de Amberes, Zamora fue elegido mejor portero del campeonato. A partir de entonces, se popularizaron dos frases: "Uno a cero (el resultado del debut ante Dinamarca) y Zamora de portero" y "Sólo existen dos porteros: San Pedro, en el cielo, y Zamora, en la Tierra".

La seguridad en sí mismo de la que hacía gala le llevó a inventar un tipo de despeje con el codo bautizado desde entonces como zamorana.

Fue un estrella y su fichaje por el Real Madrid en los años 30 fue estratosférico: se pagaron 100.000 pesetas de la época.

De hecho, era tan conocido, nacional e internacionalmente, que cuenta Alfredo Relaño que cuando Stalin supo que se había implantado la II República en España preguntó quién iba a ser el presidente. Cuando le dijeron que iba a ser Niceto Alcalá-Zamora, el dictador comunista dijo: “¡Ah, el portero de fútbol!”.

Además, como recuerda Andrés Amorós en el diario ABC, fue "también el primer futbolista español que crea una moda: gorrilla, espinilleras, elegante chaquetilla y vistosos jerséis (blanco, de pico, con gruesa raya, o de cuello vuelto, oscuro)". 

Su mito creció en la Guerra Civil: fue detenido por colaborar con el periódico católico Ya, estuvo encarcelado en la madrileña cárcel Modelo, refugiado en la embajada de argentina antes de huir al exilio en Niza.

Corrió el rumor de que había sido fusilado y en verdad escapó e el último momento de acabar ante un pelotón. El escritor Ramón Gómez de la Serna, que compartió aquellos momentos con el "Divino", narró en el diario La Nación de Buenos Aires cómo evitó la muerte el portero de la Selección española. Así lo contaba el diario Mundo Deportivo:

"Una mañana se presentó (el escritor Luis Gálvez) en la cárcel Modelo y salió a uno de los balcones del patio llevando del brazo a un preso. Exigió que se reunieran bajo aquel balcón todos los encarcelados y todos los milicianos de la prisión y pronunció a grandes voces este discurso: 'He aquí a Ricardo Zamora, el gran jugador internacional de fútbol. Es mi amigo y muchas veces me dio de comer. Está preso aquí y esto es una injusticia. Que nadie le toque un pelo la ropa. Yo lo prohíbo'. Luego lo besó y lo abrazó ante los presos atónitos mientras gritaba ¡Zamora Zamora!".

 Así fue la vida de Zamora que además de "Divino" también fue "único", al menos en su época.