Del éxito se dice aquello de que tiene "muchos padres", aunque si es de fútbol y España de lo que hablamos quien mejor simboliza sobre el campo la edad dorada de la Selección es el jugador que más veces ha portado nuestra camiseta: Iker Casillas.
Nacido un 20 de mayo de 1981 en la localidad madrileña de Móstoles, quisieron ponerle un nombre vasco ya que su padre, guardia civil, estaba allí destinado y si, como afirmaban los antiguos, el nombre hace al hombre, Iker heredó desde pequeño toda la esencia de los mejores guardametas de la Selección nacidos en el Norte: los Araquistáin, Iribar, Zubizarreta o Arconada del que se siempre se ha declarado admirador.
Tras muchos años sufriendo y esperando el momento de la victoria, el aficionado español veía el 29 de junio de 2008 como Casillas levantaba la copa de campeones de la Eurocopa de Austria y Suiza. Se rompía así la maldición que perseguía al equipo desde 1964.
Una maldición, que empezó a romperse cuando las paradas de Casillas ante De Rossi y Di Natale permitieron al equipo pasar de cuartos de final. El lateral izquierdo de la selección española Joan Capdevila admitía aquel día que "a Casillas le he dicho que es Dios".
Pero, ¿cómo lo recordaba el propio protagonista?: "¡Qué recuerdos! Fue una liberación. El momento en el que sientes que te has quitado un peso de encima. Aquello que vivimos fue clave para comenzar a ganar títulos con la selección absoluta. La verdad es que creo que si no llegamos a pasar esa tanda de penaltis ante Italia, nada de lo que hemos vivido posteriormente nos hubiese llegado".
"La tanda de penaltis de 2008 frente a Italia fue toda una liberación", recuerda
Dos años después, el 11 de julio de 2010, Casillas volvía a levantar otra copa pero esta vez inédita en la trayectoria del fútbol española, la del Mundo de Sudáfrica. Algo que emocionó a toda España, incluido al propio portero quien confesaba tiempo después que "la última vez que lloré fue, por suerte, de alegría. En el Mundial 2010".
Y en 2012, el 2 de julio, repetía la foto levantando la copa de la segunda Eurocopa consecutiva, la de Polonia y Ucrania. Algunas de sus paradas de 2012 han pasado a la historia, como la que hizo ante Rakitic en el partido de octavos ante Croacia.
En todas estas citas, Casillas fue decisivo: atajando dos penaltis a Italia en la Eurocopa de 2008. Otro a Cardozo ante Paraguay en el Mundial. Y resolviendo el mano a mano frente a Robben en la final con Holanda.
"Cuando lo veo (la parada a Robben) se me ponen los pelos de punta", aún recuerda Casillas.
El portero es uno de los pilares en los que se sostiene el equipo que dirige Vicente del Bosque, proyecto del que Casillas se siente plenamente representante: "Lo importante es que dentro estamos contentos con la labor del míster y que es él al final el que tiene la última palabra a la hora de decidir un equipo. Para bien o para mal. Le guste más a unos y menos a otros. A millones o miles. Al fin y al cabo es verdad que hay muchos seleccionadores en un país pero solo uno que tiene el poder de decisión. Es él y nadie más".
Nadie más de hecho puede presumir de un palmarés internacional que incluye un Mundial (2010) y dos Eurocopas (2008 y 2012) con el combinado absoluto. Otro Mundial (1999) y una Meridian Cup (1999) como Sub-20 y dos europeos en categoría Sub-17 (1997) y Sub-15 (1995).
Hasta hace poco confesaba que: "la última vez que lloré fue por suerte de alegría. En el Mundial 2010"
En total ha sido 153 veces internacional desde que debutara el 3 de junio de 2000 en Gotemburgo (Suecia), en el partido amistoso previo a la Eurocopa 2000 entre Suecia y España. Luego se produjo su debut en partido oficial, el 2 de Septiembre del 2000 en un Bosnia-España. En 2011 superó a Andoni Zubizarreta y ocupó su lugar como el jugador español con más presencias en la selección española.
Así hasta plantarse a menos de un mes de un Mundial en el que puede ampliar aún más su leyenda porque el cariño y gratitud de la afición española seguirá siendo eterno para con él ¡Felicidades Iker!