No hay otro Seleccionador en el resto de combinados que iguale los números de Julen Lopetegui, cuya racha de imbatibilidad le otorga la vitola de aquel invictus que inspiraría la película de Clint Eastwood sobre el Mundial de rugby de 1995.
El técnico de Asteasu se hizo cargo de los Sub-21 en el verano de 2012 y desde entonces no conoce la derrota en esta categoría, coronándose además con el campeonato de Europa de Israel el pasado mes de junio. Han sido diecesiete encuentros con dieciséis victorias y un único empate firmado frente a Suiza en Sion.
Del resto de selecciones sólo la trayectoria del germano Horst Hrubesch es comparable después de que éste lograse el primer Europeo Sub-21 para Alemania en 2009 con un equipo en el que actuaban Manuel Neuer, Sami Khedira, Mesut Özil o Matt Hummels, entre otros.
Hrubesch conquistó ese torneo para luego dar paso a Rainer Adrion y recuperar el puesto de nuevo en junio de 2013. Desde entonces el teutón ha ganado los cuatro choques disputados por lo que su equipo se erige en uno de los candidatos para la próxima fase final en 2015.
Otros de los seleccionadores invictos de la categoría son el holandés Albert Stuivenberg, el inglés Gareth Southgate, el galo Willy Sagnol, el croata Niko Kovac o el danés Jens Thorup, pero todos ellos se pusieron al frente de sus conjuntos después del último Europeo por lo que su imbatibilidad se limita a unos meses.
A Lopetegui aún le quedarían años para emular la trayectoria del portugués Rui Jorge quien en noviembre cumple tres años al frente de los Sub-21 lusos. El español lleva ya lleva trece meses en el banquillo, pero desde agosto de 2010 ha dirigido a otras categorías de la Selección, contando con la victoria del Europeo Sub-19 de Estonia en 2012 y llevando hasta los cuartos de final a los Sub-20 en el Mundial de Colombia sin perder ni un encuentro. La derrota en la prórroga frente a Uruguay en la cita mundialista de Turquia es hasta ahora su único encuentro perdido dirigiendo a España.
El presente reto continental de los Sub-21 lleva el premio además de la clasificación para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Una reválida más para que el invictus Lopetegui agrande aún más una racha con visos de leyenda. De momento tal y como reconoce cada vez que le preguntan por sus espectaculares números, sigue atribuyéndole el mérito a los jugadores que dirige. Con ellos quiere agrandar la estadística para que, como en el poema que da título a la película de Eastwood, la Selección continúe siendo la dueña de su destino.