INSIDE | Un Mundial que quedará grabado en bronce
Filipinas se ha ganado en este 2025 un hueco muy especial en la historia del fútbol sala femenino y, como consecuencia, de la selección española. Allí se disputó el primer Mundial y de allí España regresó con una medalla de bronce que dejó un buen sabor de boca después de caer dos días antes ante la que fue la posterior campeona, Brasil.
Las de Clàudia Pons quedaron emparejadas en la fase de grupos con Tailandia, Colombia y Canadá, tres rivales ante los que cosecharon la victoria: 5-2 ante las asiáticas, 5-1 frente a las sudamericanas y 0-7 contra las norteamericanas. Tres partidos en los que España se mostró muy superior y ofreció diversidad de recursos ofensivos y goleadoras.
En los cuartos de final, el rival fue Marruecos. Un inicio brillante, con tres goles de Irene Córdoba en un minuto y medio encarrilaron un triunfo (6-1) que permitía entrar en la lucha por las medallas. Ahí, Brasil fue el rival y el inicio de partido fue el opuesto. Dos goles encajados en el primer minuto condicionaron a las de Clàudia Pons, que acabaron cayendo por 1-4.
Sólo dos días después llegaba la gran reválida. Argentina era el rival en la lucha por el bronce. España se adelantó a los cinco minutos, pero Mailén Romero, en el 35' hacía el empate. En la recta final, Laura Córdoba, Antía Pérez e Irene Córdoba, por partida doble, ponían el 1-5 final.
"Este 2025 ha sido un año histórico para nuestra selección. Hemos conseguido el bronce en el primer Mundial femenino, un hito que nos enorgullece y que nos inspira a seguir creciendo día a día", destacó Clàudia Pons en su balance del año.