Isco ha completado un gran campeonato, pero el jugador tiene plenamente asumida la filosofía del equipo, como confesaba antes del partido ante Italia: "No voy a engañar a nadie, sería algo que me haría ilusión (ganar el Golden Boy). Pero es secundario, lo importante es que ganemos el título y seamos campeones. Los méritos individuales siempre deben estar al servicio de los colectivos".
El futbolista ha maravillado con sus pases y sus peligrosas internadas, y sus compañeros se rinden a su calidad.
Por ejemplo, Alberto Moreno dijo a Marca: "Isco es un jugador al que le gusta estar por el medio y siempre en contacto con el balón. Me deja la banda para mí, algo que me encanta. Estoy muy a gusto jugando aquí, con este equipo que me ha dado tanta confianza y me siento como si estuviera jugando con los amigos de toda la vida. Es espectacular. Le das el balón y no sé como se le pueden ocurrir tantas cosas con el balón en un segundo. Te hace un recorte y luego utiliza la puntera para meterla por la escuadra... Cuando ví ese gol hice un esprint para ir hasta él y abrazarle. Fue espectacular".
En esta Eurocopa ha sido un jugador al que infructuosamente han tratado de parar (ha recibido 10 faltas) y se ha mostrado como un estilista (solo ha cometido una). Ha jugado 420 minutos y ha rematado 4 veces a puerta, marcando tres tantos, uno de ellos de penalty.
Sanchís, Arnau y Mata, los precedentes de Isco
Cada generación del fútbol español ha encontrado en los torneos Sub-21 un magnífico escaparate para mostrar su enorme calidad y para madurar como futbolistas. La Selección española Sub-21 ha sido campeona de Europa en cuatro ocasiones (1986, 1998, 2011 y 2013) y en esas cuatro ocasiones ha tenido un jugador galardonado con el título de "Golden Boy": Manolo Sanchís en 1986, Francesc Arnau en 1998, Juan Mata en 2011 y ahora Isco.
Sanchís fue el líder de aquel equipo que conquistó en 1986 el primer campeonato de Europa Sub-21, al imponerse en la final a Italia por 1 gol a 0.
El jugador del Real Madrid encabezaba una sólida defensa formada por él, además de por Solana y Quique, con Andrinúa como líbero. La seguridad de estos tres zagueros se completaba con el gran momento de forma con el que llegó al torneo el portero Ablanedo.
El siguiente éxito de la Selección Sub-21 llegó en 1998, torneo en el que brilló su portero, Francesc Arnau.
España acudía en 1998 como subcampeona de Europa Sub-21, ya que perdió en el 96 la final disputada en Barcelona frente a Italia. Dirigida por Iñaki Sáez, la Selección Sub-21 realizó una gran fase previa: no conoció la derrota y ganó todos los partidos menos uno, un empate a 1 en casa ante Eslovaquia.
Arnau fue el portero más destacado del campeonato, pues España encajó solo seis goles en sus ocho encuentros clasificatorios gracias al guardameta, que fue escogido como "jugador del oro" del torneo.
El último entorchado español hasta ahora, el de 2011, llevó aparejado un nuevo "Golden Boy".
Juan Mata fue el elegido en el europeo sub-21 de Dinamarca, que acabó llevándose la Selección española. Completó un gran torneo en el que marcó dos goles y dio dos asistencias, ambas a Adrián López quien terminó por su parte como máximo goleador (cinco goles anotados en cinco partidos de competición en la Eurocopa de Dinamarca).
Mata fue el autor de dos de los goles en el triunfo (0-3) contra Ucrania que sirvió para que la Selección pasara como primera a semifinales.