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Juan Luis Larrea: "Seguiremos persiguiendo la gloria de las grandes victorias"

El Presidente de la RFEF se dirigió a los invitados en el almuerzo que ofrece todos los años la Real Federación Española de Fútbol con motivo de las fechas navideñas
Mié, 20/12/2017 - 13:16

"Despedimos hoy con este almuerzo un año del que con la cabeza muy alta podemos decir que nos ha aportado un magnífico balance. Como todos sabemos, uno de nuestros primeros objetivos, el primero por su trascendencia deportiva y social, la clasificación para el próximo Mundial de Rusia, lo alcanzamos sin una sola mancha en el camino. España obtuvo su clasificación de forma impecable, clara y contundente. Sin asomo de sospecha nos ganamos plaza en el Mundial, al que acudiremos con la confianza que nos permiten dos aspectos esenciales: la calidad y las ganas de nuestros futbolistas. Obtuvimos ese derecho con más desahogo del inicialmente previsto y, además, invictos en la fase. Esa condición también se alargó en los encuentros amistosos que disputamos este año, cuatro, de los que ganamos dos, frente a Francia y Costa Rica, y empatamos los otros dos, ante Colombia y Rusia. Un balance diría yo que muy difícil de igualar. Excelente.

A ese gran resultado de la selección absoluta hemos de sumar otros no menos significativos. La selección masculina Sub-21 volvió a conseguir un subcampeonato de Europa; la Sub-17 también masculina se proclamó subcampeona del mundo en la India, tras una trayectoria envidiable, y en el territorio de nuestras queridas chicas, la “sub 19” logró el título continental y la “sub 17”, el subcampeonato. Otras selecciones consiguieron excelentes resultados en diferentes torneos: en el del Atlántico, en la Copa del Algarve, en la fase de clasificación para el Europeo de la selección de fútbol sala, en la Euro Soccer de fútbol playa. Todas nuestras selecciones brillaron.

Nada de esto se habría podido conseguir sin el apoyo absoluto de las federaciones de ámbito autonómico, en las que el fútbol español tiene su origen. Nada. Lo afirmo terminantemente. Es la tarea dura y a menudo ingrata de los dirigentes del fútbol territorial la que siembra y riega la semilla que acabará proporcionando los éxitos que nuestro fútbol recoge desde hace años. Ese concurso es absolutamente vital en el desarrollo de este deporte y es justo que se lo reconozcamos. Las federaciones de ámbito autonómico constituyen el eje sobre el que gira todo lo demás. No es algo desconocido ni mucho menos, pero, a pesar de eso, es obligado que lo reconozcamos. Gracias, señores, por sus esfuerzos.

Quiero transmitir, igualmente, mi agradecimiento a quienes durante todo el año han colaborado lealmente con la RFEF, en tiempos, como sabemos, muy delicados. Se encuentran entre ellos, como siempre, los distintos comités y escuelas de la RFEF; los seleccionadores y resto de cuerpos técnicos; los médicos, fisios y recuperadores de las selecciones; nuestros entrenadores, los que enseñan a nuestros jóvenes; los patrocinadores y colaboradores de la RFEF, que han estado, están y supongo que estarán en las maduras y hasta en las duras; los medios de comunicación que han trasladado nuestros éxitos a sus lectores, oyentes o televidentes, los empleados de la RFEF, que nunca han bajado la guardia. Y quiero hacer una mención especial de admiración y respeto hacia nuestros árbitros, por lo general, no muy bien tratados.

Deseo hacer extensivo esa admiración y respeto a algunos de aquellos que han sido parte muy importante en la historia de la RFEF y en los frutos obtenidos durante los últimos años e incluso mucho antes de que llegaran los días más felices. Me refiero al expresidente José Luis Pérez Payá y a los exseleccionadores José Emilio Santamaría, Vicente Miera, Vicente del Bosque y José Antonio Grande, que nos hicieron disfrutar enormemente cuando eran jugadores y que, después, fueron admirables al frente de sus equipos nacionales.

Nada en esta vida es producto de la casualidad. Nada llega caído del cielo. En este mundo agitado, delicado, difícil y enormemente competido del fútbol hay que batirse el cobre y romperse la cara cada uno de los días que lo vivimos. Aunque, por fortuna, nos hemos acostumbrado a estar entre los mejores y a ser optimistas no sería malo que camináramos con pies de plomo porque los rivales son cada vez más duros y las exigencias, mayores. Nuestra filosofía en ese aspecto sigue siendo la misma de siempre: perseguimos la gloria futbolística que proporcionan las grandes victorias, pero siempre lo haremos desde el trabajo y la humildad; desde la cautela y la ambición. No hay ninguna contradicción en ello.

Esta tarde echamos el telón a un año convulso y complicado, el que más en la historia reciente de la RFEF. Pero ha sido, también, un año en el que su funcionamiento ni se ha detenido, ni se ha visto resquebrajado. Ahí están los números que reflejan la actividad de esta casa y los éxitos que corroboran, repito, una gestión que, más allá de esas dificultades, no se ha visto frenada.

Quiero brindar con ustedes por un feliz 2018. Por un año en el que volvamos a estar entre los mejores, tal y como es nuestro deseo y nuestra esperanza. No será fácil, pero nos encontramos con la suficiente fuerza en todos los sentidos no sólo para intentarlo, sino para conseguirlo. Creemos en el futuro del fútbol español y en el de la RFEF, asentados ambos sobre bases muy sólidas.

Muchas gracias y Feliz Navidad a todos".