Kilos de camisetas sobre toneladas de ilusión en las antípodas
Si se estima que el alma humana pesa 21,2 gramos, el alma de un equipo suma tanto como el peso de su camiseta. Unas 800 de la Selección Española Femenina llevan desde hace semanas en Nueva Zelanda para hacer efectivo el sueño mundialista de todo un país.
Los responsables de ellas y de todo el volumen de material utilizado por la expedición española en las antípodas responden a los nombres de José Luis Hidalgo, José Luis González y Miguel Ángel Puebla y entre sus funciones se encuentra la de serigrafiar cada elástica con los signos distintivos que la hacen única.
"Supone todo un desafío, explica González, porque en cada partido debemos personalizar dos equipaciones por cada una de las jugadoras con su nombre, su número, la leyenda con los datos del partido, el logo del Mundial y el lema que dice que el fútbol une al mundo, una frase que me gusta especialmente".
La unión del grupo pasa de esta forma por las manos de estos tres experimentados profesionales, cuyo desempeño empieza hasta dos meses antes de que eche a rodar al balón y con la particularidad de las enormes distancias que este torneo conlleva entre la casa de la Selección en la Ciudad del Fútbol y el lugar de celebración del torneo, justo al otro lado del mundo.
Por ello, José Luis Hidalgo indica que "previamente tuvieron que enviarse unos 200 bultos de material por transporte internacional aéreo, para pasar aduana y que nos esperasen a nuestra llegada a Auckland, donde acarreamos otros 120-130 bultos más con todo lo necesario para el torneo".
Entre todos los enseres, hay uno muy especial ya preparado: el banderín de la final mundialista con la que la capitana de la Selección espera corresponder a su homóloga rival en los prolegómenos de un partido soñado por todas el próximo 20 de agosto en Sídney.