Kokoro sigue la sombra de Yoshikawa
El joven japonés de 20 años quiere perseguir la misma huella que dejó su compatriota en la capital navarra casi una década después
No puede ser ninguna coincidencia. Al más alto nivel, estas cosas apenas existen. El japonés Kokoro, cedido por el Barça al Osasuna Magna, segundo clasificado en Primera División, debutó con el club navarro el pasado fin de semana, cuando su equipo goleó al Córdoba Patrimonio de la Humanidad y se alzó con el liderato de la clasificación (7-2). Más allá del puesto —anecdótico de momento— hubo un detalle que da buena cuenta de las aspiraciones del joven.
El primer dorsal que vistió la joya asiática, de tan sólo 20 años, fue el número 5. Enseguida todo aficionado que se percató —especialmente si anima al club de Irurtzun— cayó en la cuenta de que no había una casualidad en la nacionalidad, sino también en el dorsal, con otro ilustre japonés que dejó una huella imborrable en Pamplona: Tomoki Yoshikawa. Las comparaciones son inevitables. El futuro está por ver.
La despedida de Yoshikawa fue uno de los momentos más emotivos de la pasada temporada. pic.twitter.com/LTOKxLEAPj
— OSASUNA MAGNA (@CDXOTA) July 29, 2017
Hace casi una década, en 2015, el veterano nipón, ahora con 35 años, arribó a la escuadra del entonces entrenador Imanol Arregui. A pesar de lo que se puede pensar, tan sólo militó dos temporadas vestido de verde antes de partir al club del que procedía, el Nagoya Oceans. En tan poco tiempo se ganó el reconocimiento de todo conocedor del fútbol sala y de su afición hasta el punto de ser un navarro más, considerado así por todos.
"Es un momento muy triste para mí, han sido dos años maravillosos en los que he crecido mucho como jugador y como persona. Estoy súper orgulloso por haber pertenecido a este gran equipo. Desde el primer día me hicisteis sentir como en casa. Os echaré mucho de menos y nunca os olvidaré", afirmaba él mismo en su despedida.
Con esta trayectoria, no es extraño pensar que Kokoro haya protagonizado tal homenaje a su compatriota y, además, mostrar su firme deseo de al menos igualar todo lo que él hizo, sobre todo por el sacrificio y la disciplina que se le presupone a la escuela del país del sol naciente. A pesar de que la sombra de ese astro sea alargada.