La Ciudad del Fútbol, hogar para las familias más vulnerables afectadas por los incendios
La RFEF ha puesto su sede a disposición de las personas evacuadas por los incendios que asolan la Comunidad de Madrid y Castilla y León
La Real Federación Española de Fútbol ha puesto a disposición de las familias afectadas por los incendios la residencia de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde permanecen algunas de las personas evacuadas más vulnerables, como un matrimonio de 84 años, un bebé de apenas ocho meses y una familia con dos niños, uno de ellos con autismo. Tras verse obligados a abandonar sus hogares prácticamente con lo puesto y sin saber cuándo podrán regresar, cuentan con alojamiento, comida y todas las comodidades mientras se resuelve su situación, además de ropa de la Selección española, ya que muchas de estas familias no tuvieron tiempo de preparar equipaje antes de salir de sus viviendas. Durante su estancia, también recibieron la visita del seleccionador nacional, Luis de la Fuente, que quiso trasladarles su apoyo.
Entre sus protagonistas, Carmen, que lleva 84 años viviendo en Robledo de Chavela. Nos cuenta que solo pudo coger la medicación antes de salir de casa: "Desde el balcón veía el incendio, pero por precaución decidieron evacuarnos. Me dio tiempo a coger los medicamentos, pero estoy como me vine. De mi casa no sé nada".
De Robledo de Chavela también está Lucía, madre de una niña de ocho meses que reconoce que todo lo que pudo coger antes de abandonar su casa eran cosas de su hija, por lo que ella salió con lo puesto: “Yo vengo con lo justo, pero a ella que no le falte. No hay palabras para describir cómo nos han tratado. Estamos muy arropados y están pendientes de cualquier cosa que necesitemos”.
Además, hemos hablado con Toni, que vive en Colmenar del Arroyo y acompaña a su hermana y a sus sobrinos, Karen y Yeray. Este último tiene autismo, por lo que su adaptación a un nuevo entorno era más complicada. Sin embargo, su madre explica que en la Ciudad del Fútbol se han encontrado cómodos desde el primer momento: “Desde que llegamos ha sido maravilloso. Nos han dado una habitación, comida y las mejores condiciones. Nos han atendido de primera mano y no nos ha faltado de nada".
A pesar de que sus historias son tristes, no pierden la sonrisa y la esperanza de regresar pronto a sus casas para retomar su vida en sus lugares de origen.