La historia de vida de Rodri, el 10 de la sub-21
Rodrigo Sánchez luce el diez en el equipo de Santi Denia. Titular ante Suiza, suyo fue el gol que levantó de sus asientos a las más de diez mil personas en el Power Horse Stadium de Almería al filo del descanso. Una obra de arte para igualar el partido, un disparo con la zurda directo a la escuadra.
Detrás de ese gol, detrás de todos los grandes momentos que, a sus 23 años, ha vivido en el mundo del fútbol hay una historia de vida. La historia de Rodri es la del sacrificio, suyo y de sus padres, para que un niño de Talayuela (Cáceres) tuviera la oportunidad de triunfar. "Tres días a la semana recorría junto a mis padres 400 kilómetros para poder ir a entrenar". Gran parte de su etapa formativa la pasó lejos de su casa, de su familia, de sus amigos, algo a lo que no quiso renunciar. "Era pequeño, me sentía solo, no estaba a gusto e iba a ir a peor. Junto a mis padres tomé la decisión de bajarme al pueblo, disfrutar y volverme a reenganchar de todo, de fútbol, amigos, ...". Poco después el Betis llamó a su puerta y cuando estuvo preparado para abrirla, comenzó una etapa llena de triunfos y alegrías. La pasada temporada se proclamó campeón de la Copa del Rey. Un momento especial que, a pesar de que su padre nunca ha ido a verle al Benito Villamarín, disfrutó junto a todos los suyos en La Cartuja. Recuerdo que lleva para siempre dibujado en su piel. La historia de Rodri se resumen en una frase: "La felicidad es lo más importante".
Mañana, ante Francia, disputa un nuevo partido amistoso con la Selección Española sub-21, con la que espera llegar a lo más alto en el Europeo del próximo verano.