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La primera final para Lucio

Olatz Rivera, árbitra de la final de la Copa de la Reina, comparte sus emociones ante el gran evento, que llega justo un mes después de que naciera su bebé

Vie, 15/05/2026 - 13:00

Lucio, que solo tiene un mes de vida, vivirá este sábado su primera Copa de la Reina. Él no se enterará de qué va la película, no sabrá que el FC Barcelona y el Club Atlético de Madrid se juegan el título de la competición más bonita de nuestro fútbol en el Estadio Gran Canaria, no sabrá que el ambiente de las gradas confirma el auge del fútbol femenino, no sabrá que se juega en una isla estupenda y ni siquiera sabrá que este partido, un partidazo, lo arbitrará Olatz Rivera Olmedo, designada por el CTA para poner el broche a una temporada de altísimo nivel. Olatz Rivera Olmedo (Bilbao, 7 de octubre de 1996) es su madre, la mamá de Lucio.

“Siempre pensé durante el embarazo: “¿Cuál será…? Me encantaría que me hijo viniese a verme un partido…” Creo que es el broche de oro para finalizar la temporada, jamás me podía imaginar que pudiese ser en la final de la Copa de la Reina”, explica Olatz emocionada, feliz porque está viviendo un momento muy bonito. “Un día, cuando se mayor, le diré que cuando tenía un mes fue a la final de la Copa de la Reina y que su mami arbitró ese partido. Aunque no se acuerde, espero que se pueda sentir orgulloso”. 

Habla a orillas del Ebro, con unas vistas privilegiadas a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar, aunque ella solo tiene ojos para su bebé, plácidamente dormido en una mañana primaveral estupenda. Nada se compara al amor hacia un hijo y Olatz lo confirma en cada gesto, en cada palabra: “Él es, ahora mismo, mi mayor motivación. Salgo al campo pensando en que lo tengo que hacer por él. Es también mi pasión y me gusta mucho este mundo, pero sé que ahora mismo tengo una responsabilidad y él es mi mayor motivación”.

Salgo al campo pensando en que lo tengo que hacer por él, siento esa responsabilidad

La designación para la final de Copa de la Reina le pilló por sorpresa, una noticia que celebró con el equipo arbitral que le acompañará en el Estadio Gran Canaria. “Me quedé un poco bloqueada, me quedé un poco sin palabras. Montaron una especie de cámara oculta y mi actitud de primeras fue: “¡Uff!, he hecho alfo malo…”. Pero luego me dieron la noticia y fue toda una sorpresa, no me lo esteraba para nada. Siento muchísimo orgullo”.

Ese orgullo, en cualquier caso, es ahora compartido, pues su escenario familiar ha cambiado radicalmente. “Sobre todo porque ahora, en mi nueva etapa personal, te das cuenta de que no solo eres tú. Detrás de ti está tu familia, tus amigos, que ellos también sufren porque tú no estés, tu familia que sufre… Ahora, con el nuevo juguetito en casa, que tú no estés tampoco… Siento que tengo un poco de responsabilidad, siento que tengo que devolverles todo el esfuerzo que están haciendo para que yo pueda cumplir mis sueños”.

En ese plural, en ese “ellos también sufren”, incluye a su hijo, del que le cuesta horrores separarse cada vez que tiene partido, y de Elena, su pareja y también árbitra profesional. “Me cuesta un poco hablar de ella frente a las cámaras, pero le agradezco el mundo y más que me apoye”, se sincera con la voz cortada. “Tener un hijo es el acto más bonito que nadie ha hecho por mí. Para ella es muchísimo más sacrificio que para mí. Mi manera de intentar dar siempre lo mejor de mí en los partidos y en mi trabajo es la manera con la que intento recompensar todo lo que ella hace por mí”. 

Tener un hijo es el acto más bonito que nadie ha hecho por mí

También se acuerda de sus padres, de cuando estaban juntos, de los ratos que pasó con su hermano mayor tomándolo como referencia, queriendo ser incluso mejor que él en todo. “Aunque estén en la distancia, me apoyan mucho. Mi padre me ve casi todos los partidos, mi madre igual no entiende tanto de fútbol, pero siempre me pregunta, y mi hermano siento que cada vez que le doy una noticia de este tiempo está siempre muy orgulloso de mí”.

El sábado, como siempre, como en todos sus partidos, cargará en su mochila con sus amuletos, con su cuaderno de anotaciones y con las fotos de su gente. “Tengo una cinta del Pilar y una figurita del Pilar. No sé si me dan suerte, pero desde que las tengo no me puedo quejar, mejor no tocarlo. Me gusta llevar una libretita con cosas apuntadas sobre algo que me hayan recomendado o que tenga que hacer y con fotos de mis familiares y de mis compañeros que han estado conmigo este tiempo, mis amigos, mi asistente de Primera RFEF… Me recuerda que esto también es por ellos y que no estoy sola”.

Árbitra de Primera desde 2017, con la máxima distinción de FIFA y presente ya en numerosos eventos de máximo nivel, Olatz Rivera recuerda cómo empezó este viaje apasionante, un camino que descubrió por casualidad. “Yo he jugado al fútbol toda mi vida y me lo tomaba muy en serio, tenía objetivos muy claros. Por lo que fuera, se truncó un poco el camino de futbolista y recuerdo que estaba con una compañera de equipo, Arantza, y apareció una amiga suya que estaba camino del comité porque se iba a apuntar a un curso de arbitraje de fútbol sala. Le acompañamos y durante el camino dijimos que nos apuntábamos también… Fue muy gracioso porque el primer día del curso aparecimos en el mismo equipo cuatro personas: Arantza, Iragartze, Leire y yo. Y, mira, Arantza, Iragartze y yo seguimos en este mundillo”. Más reflexiva, ahora le surge una pregunta lógica. “Si ese día yo no hubiese quedado con Arantza para tomar un café o esa amiga de Arantza no hubiese pasado por ahí, ¿qué hubiese sido de mí?”.

El arbitraje te da unos valores y una fuerza que no conozco otro trabajo que te ayude tanto

Ahora es una referencia en el arbitraje, una carrera que le lleva a su primera final de Copa de la Reina. “Con la maternidad he recapacitado mucho sobre esto. He pasado de ser una niña que acababa de salir del horno a enfrentarme a este nuevo reto de la maternidad. Siento que durante estos nueve años he crecido inmensamente, tanto en lo profesional como en la vida. Y el arbitraje me ha ayudado mucho en ese aspecto. Te da unos valores y una fuerza que no conozco otro trabajo que te ayude tanto". 

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