Las cicatrices de Adrián Bernabé
La vida con su paso va dejando cicatrices de distinto tipo a las personas. Dentro del vestuario de la Selección Olímpica, Adrián Bernabé cuenta con una cicatriz especial, una cicatriz que le ha hecho crecer como persona y como futbolista, una cicatriz en el corazón.
Cuando el joven Bernabé puso rumbo a Italia para cumplir el sueño de firmar su primero contacto profesional, jamás se imaginaría que ese sería el comienzo de un suceso que le cambiaría la vida. En el reconocimiento médico con el Parma, su nuevo club, le detectaron una anomalía en el corazón: "Fue un momento muy difícil, cuando iba a firmar mi primer contrato profesional y dar el paso a la élite. Al segundo día se me vio el pequeño problema ese, que la verdad es que me hundió bastante".
Un acontecimiento durísimo en su vida, puesto que le pilló todavía siendo muy joven y en Italia sin la compañía de su familia, a la que tuvo que informar de lo sucedido por teléfono: "Estaba allí solo con mi representante y la noticia fue bastante dura porque me pilló lejos de mi familia y tuve que decírselo a través de una llamada. Fue un momento difícil porque las noticias que nos daban al principio, sin hacer pruebas, no eran del todo buenas".
Ahora, tras todo este camino recorrido y varias cicatrices que le han dejado huella, Adrián Bernabé afronta el reto más grande que puede tener un deportista, representar a su país en unos Juegos Olímpicos: "Es un sueño. Recuerdo cuando era pequeño, que me gustaban todos los deportes y los veía en casa, y ahora poder participar en unos en un sueño".