Las rutinas familiares de Fabián Ruiz
Fabián Ruiz juega mucho antes de que empiece a roda el balón. Su partido empieza en el vestuario, un jugador que repite muchísimas rutinas que le hacen sentir bien. También las emplea en la Selección, protagonista en los planes de Luis de la Fuente y su cuerpo técnico.
“Para mí es un orgullo poder estar aquí y representar a España. Estoy muy contento y muy feliz”, resume el centrocampista antes de desvelar su liturgia prepartido. No son pocos sus rituales, pero él los ejecuta de memoria.
“En la muñeca izquierda tengo una pulsera de San Benito Abad, un santo que se encuentra en Castiblanco (de los Arroyos), un pueblo de Sevilla. Es una tradición de mi abuela y después de mi madre, nos apoyamos muchísimo. Es una pulsera que llevo siempre conmigo y que me regaló mi madre cuando era pequeño, desde que empecé a jugar la llevo. Me la vendo porque no se puede ver”.
Resuelto el vendaje de la muñeca, Fabián pasa a las espinilleras, ahí también sigue su rutina. “Empiezo por la izquierda, que tengo una fotografía de mi familia. Le doy cinco besos. En la derecha, tengo una fotografía de mi prima pequeña, que nació con cinco meses y me da mucha fuerza cada vez la que veo. También le doy cinco besos”.
Luego toca vestirse, y lo hace a conciencia: “Antes de ponerme la camiseta, me la pongo en la cara. Me imagino cómo va a ser el partido y rezo cinco padrenuestros, suelo hacerlo siempre desde que empecé a jugar. Me trae suerte, confío en ello”.
Y, por último, salta al césped y lo hace siempre con una botella de agua. “Suelo beber poca agua y siempre me decían que bebiera antes del partido porque se me subían los gemelos. Y empecé a beber agua y ahora suelo salir al campo con una botella de agua. Y luego entro con el pie izquierdo, me santiguo y miro hacia arriba por la familia que tengo arriba y que siempre me ayuda”.