Uno de los mejores goles de la Selección es casi un secreto
España después se coronó como subcampeona en el Mundial de Fútbol Playa de Tahití. Fue en septiembre de 2013, pero el camino hacia ese éxito comenzó antes y tuvo un episodio épico.
5 de julio de 2012. España se juega el pase a ese mundial en Moscú ante Ucrania. El partido se desarrolla de modo absolutamente imprevisible. La Selección española comienza perdiendo por un temprano gol de los ucranianos, a partir de ahí el equipo se rehace, se vuelca sobre la portería rival y los goles van cayendo. A mitad del segundo periodo, la Selección gana 1-4, y el billete al Mundial de Tahiti estaba hecho... o eso parecía.
Ucrania, sin embargo, consigue ponerse 2-4 tras transformar un penalti y en un último minuto frenético marca dos goles más que empatan el partido y obligaban a pelear el pase al Mundial en una inesperada prórroga.
Ramiro Amarelle, no obstante, destrozó todos los malos augurios que hacían prever un partido complicado para una Selección española que había dejado escapar una ventaja de tres goles y se debía recuperar del mazazo de encajar dos goles en el último minuto. Amarelle recibió un balón en mitad de la cancha, lo controló con el pecho, se lo levantó con el pie y, cuando nadie se lo esperaba, remató de chilena a la escuadra ucraniana ante el resignado gesto del portero, que no pudo hacer otra cosa que levantar los brazos mostrando su incredulidad.
El billete estaba conseguido, y la leyenda de uno de los mejores goles de la historia de las Selecciones españolas estaba escrita. Basta con escribir "Amarelle", "Chilena" en cualquier buscador de vídeos de Internet para volver a revivir aquella chilena y entenderlo.