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Michu, un nombre con sabor a gol

Decir Michu es decir gol. Un jugador que se caracteriza por su humildad, esfuerzo y constancia, virtudes que le han llevado directamente a ser llamado por Vicente del Bosque

Miguel Pérez Cuesta, Michu, ha cumplido ya su sueño, llegar a la Selección española.

Él admitía en noviembre de 2012 que esa era una de sus grandes aspiraciones: "Es muy complicado, están los mejores jugadores del mundo. Han ganado todo, y es difícil entrar en ese grupo. También es un sueño que tengo y ojalá algún día se cumpla".

Ahora, una vez alcanzado el objetivo, con pocas pero contundentes palabras exterioriza en Twitter su alegría:

Pero ¿cómo es Michu?

Lo primero que le caracteriza es que ama intensamente lo que hace. Así lo dejaba claro en una entrevista concedida al diario El País: "Esa es una de mis características, vivo por y para el fútbol, es mi pasión y mi trabajo y lo que me hace feliz. Sigo currando día a día sin bajar los brazos".

Además, es un luchador (“Todo buen asturiano no sabe de rendición”) y está curtido en mil batallas.

Sobre todo, a la hora de superar momentos delicados, lo que le ha aportado una gran madurez, pese a su juventud (nació en Oviedo en 1986): "Me digo: "Miguel, esto se acaba y tienes que seguir haciendo lo que puedes que es venir aquí, entrenarte, hidratarte bien, descansar, ser un profesional". Ha sido todo muy rápido, en dos años he experimentado un cambio tremendo. Mi último partido de titular en el Celta fue un 2 de enero. Estuve cuatro o cinco meses jugando media hora o 20 minutos. Terminaba contrato y me decía: "¿Dónde voy?". En esos momentos fue muy importante el trabajo de coaching que hice con Juan Carlos Campillo, que trabajaba con Alejando Menéndez [extécnico del Celta]".

¿Y ante qué clase de delantero nos encontramos? El propio Michu lo explica muy claramente: "Prefiero jugar por detrás del punta, pero juego de lo que me pongan, de portero si hace falta. Sorprendo mucho con mi llegada, cuando juegas ahí no saben quién tiene que marcarte, si el central o el mediocentro".

Es además un jugador que ha ido evolucionando al ritmo de su propia carrera que comenzó en el Real Oviedo (2003-2007), siguió en el Celta (2007-2011), en el Rayo Vallecano (2011-2012) y por fin en el Swansea: "Mis comienzos fueron en el Real Oviedo, donde estuve 14 años, desde Alevín B hasta el primer equipo. Después pasé 4 años muy bonitos en el Celta y en 2011 llegue al Rayo... he caído de pie en la Premier... Estoy muy feliz porque aquí afloran más mis características; los partidos se rompen, hay muchos espacios y, sobre todo, hay más oportunidades de gol. Además, a mí me gusta el fútbol que no retiene mucho la pelota. Mejor un toque que dos. Carreras, ataques, ritmo loco...".

Cuando llegó al Rayo se transformó en un ariete clásico (anotó 15 tantos), ya no tanto media punta: "En Vigo no jugaba habitualmente, y en el Rayo tuve la fortuna de coincidir con Sandoval. Jugué 37 partidos de 38, no tuve ninguna lesión y el otro partido estuve sancionado. Tuve toda la confianza del míster y eso aumenta el rendimiento de un futbolista. En el Swansea también tengo prácticamente la totalidad de los minutos y eso te da confianza".

En Inglaterra en la temporada 2012-13 acabó como el quinto máximo anotador de la Premier, con 18 tantos, solo superado por Van Persie con 26, Luis Suárez con 24, Gareth Bale con 21 y Benteke con 19.

Todo indica que es un jugador que va a adaptarse muy bien a la Selección pues comparte su filosofía: "No me considero una estrella sino un futbolista humilde y trabajador, creo que son dos características que me pueden definir".

FOTO: Swansea