Brasil se pasó la primera media hora del partido ante Panamá algo errático, sin la chispa y la alegría que han caracterizado su juego históricamente. Scolari ha dado un giro a la selección, cambiando la magia por el orden, la presión y el equilibrio. Entre el juego oscuro y enmarañado era difícil distinguir a aquel combinado de leyenda, que lo fiaba todo al juego de ataque y sólo apostaba por ganar a través del balón.
Ahora, Brasil ha adoptado un estilo más sobrio, del que sólo un jugador tiene el permiso para salirse. Neymar es la pincelada de color dentro de un cuadro gris y a la vez, el encargado de comandar a su equipo cuando la cosa se pone fea. Transcurridos 30 minutos, el 10 dirigía una contra que terminó en una falta al borde del área. El propio delantero fue el encargado de sacar la falta y también de poner la bola en la escuadra para iniciar la goleada.
Neymar, Alves, Hulk y Willian marcaron los tantos de la verde-amarela
A partir de ese momento, los brasileños se desperezaron un poco y mostraron a su afición algún esbozo de su juego más clásico. A través -sobre todo- del propio Neymar, el equipo comenzó a arrinconar a Panamá y de ahí al final se divirtió con algunas acciones de mérito y más goles que sirvieron como demostración de que, pese a la debilidad del rival, Brasil cuenta con argumentos más que suficientes para intentar ganar el Mundial.
Antes del descanso, Dani Alves puso el 2-0 en el marcador con un disparo seco desde la frontal, que tuvo su continuación al inicio del segundo tiempo, cuando Hulk lograba el tercer tanto tras un genial taconazo del omnipresente Neymar. El cuarto y definitivo lo conseguía Willian, que se aprovechó una vez más de una nueva jugada del delantero para batir la meta rival.
El choque deja varias lecturas para los rivales de Brasil en el Mundial y alguna incógnita entre sus propios seguidores. Panamá no le exigió mucho a un conjunto que fue de menos a más, muy embarullado al principio y mucho más fluido una vez que Neymar se puso el traje de faena. El joven 10 de la canarinha cuenta en su selección con la confianza, el apoyo y el estatus necesarios para convertir a un equipo plano y mustio en uno de los principales candidatos al título. Ante los centroamericanos, todo el juego de ataque pasó por sus botas y fue el catalizador del que se sirvieron los demás para pasar por encima de la inexperta selección panameña. Brasil, pese a las apariencias, puede ser temible cuando carbura. España está avisada.
Foto: fifa.com