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La noche que Molina cabalgó por la banda

El guardameta internacional debutó con la Selección actuando como interior izquierdo durante un amistoso frente a Noruega

Siempre destacó por su juego de pies y por colocarse ligeramente adelantado de la portería, lo que le daba un cierto aire de líbero al portero José Francisco Molina (Valencia, 1970), a quien nunca disgustó tocar el balón como un futbolista de campo más, aunque tal vez nunca pensase que su debut internacional iba a dirigirse por esos derroteros.

El 25 de abril de 1996 con la Selección preparando la Eurocopa de Inglaterra, un amistoso en Oslo puso a prueba la larga imbatibilidad del equipo entonces dirigido por Javier Clemente. A falta de un cuarto de hora para el final, con empate a cero en el marcador el técnico vasco ya había realizado cuatro de las seis sustituciones permitidas cuando el defensa madrileño Juama López se tenía que retirar lesionado con la circunstancia de que ya no había jugadores disponibles en el banquillo, salvo Molina.

El Seleccionador no se lo pensó y tomando la camiseta de un compañero, convirtiendo el dorsal 18 en un 13, hizo debutar al guardameta valenciano encomendándole la tarea de cubrir la banda izquierda y participar activamente en el ataque como interior. Lejos de amedrentarse el futbolista saltó con brío al terreno de juego, multiplicándose en las tareas defensivas, pidiendo la pelota, asociándose con sus compañeros... y gozando de la mejor oportunidad del partido para España.

Un balón suelto desde la frontal fue perfectamente chutado con un sutil toque con la diestra por parte del improvisado centrocampista, marchándose a pocos centímetros de la portería nórdica. Pudo ser la guinda del pastel en un estreno tan sonado como inusual, que acabó 0-0, y cuya continuación -ya como guardameta- no le llegaría al bueno de Molina hasta pasados tres años del debut, sustituyendo a Santiago Cañizares en un encuentro frente a Polonia.

Fue la segunda internacionalidad de un total de nueve (la última en el primer encuentro de la Eurocopa de 2000). Los buenos aficionados sin embargo recuerdan aún su especial estreno como interior izquierda en Oslo, a punto de hacer un gol que tal y como reflejó aquella noche Fernando Hierro hubiese hecho que "si marca le sacamos del campo a hombros entre todos".