Octavo clásico en la finalísima
FC Barcelona y Real Madrid han protagonizado siete duelos históricos por el título en la Copa del Rey Mapfre, el primero de ellos el 21 de junio de 1936
La final del Campeonato de España de 2025 será la octava en la historia copera entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF.
De las siete finales anteriores, en 4 se impuso el Real Madrid (1936, 1974, 2011 y 2014) y en 3 el Barça (1968, 1983 y 1990).
1936
La última final antes de la Guerra Civil
1936 fue un año terrible para España y antesala de una catástrofe para el mundo. Solo un mes antes de que estallara la Guerra Civil se disputó la final de la Copa, la última antes del conflicto y la última también que jugó Ricardo Zamora.
El 21 de junio de 1936, el FC Barcelona y el Madrid F.C se vieron las caras en el estadio de Mestalla en Valencia, en la final de la última Copa del Presidente de la República.
Aquel caluroso domingo, en un ambiente político casi prebélico, Madrid y el Barcelona jugaron la primera final entre culés y merengues. Se trataba de la tercera final a orillas del Turia tras las de 1926 y 1929. Mestalla, cuya capacidad era de 19.000 espectadores, presentó un lleno que desbordó esas cifras (hubo en torno a 22.000 personas en las gradas, según los periódicos de la época). De hecho, se llegó a pagar en la reventa hasta 50 pesetas por unas entradas que valían 6 en la taquilla.
Los madridistas parecieron dejar sentenciado el encuentro antes del primer cuarto de hora con los goles de Eugenio y Lecue. El equipo blanco, gracias a una memorable defensa compuesta por los internacionales Ciriaco y Quincoces, contuvo a un conjunto azulgrana.
Los catalanes no solo lograron recortar distancias gracias al gol de Escolá sino que estuvieron a punto de forzar el empate pero Zamora dejó para la posteridad su última gran parada.
El diario La Vanguardia contó aquella atajada del guardameta blanco que ya es una imagen icónica de la historia de nuestro fútbol, el remate de Escolá y el paradón de “El Divino”:
“A los treinta y ocho minutos se produce una jugada transcendental. Su resultado, favorable para los madrileños, es la que decide el partido. La inició Ventolrá que lanzó un centro preciso, bastante cenado. El balón quedó a unos cinco metros de Zamora y estando en magnífica ocasión para el remate Escolá y Raich. Estos estaban solos ante el guardameta madrileño y falló Raich el primer intento de remate. Pero Escola, listo, se decidió a tirar y lo hizo seco y muy colocado. Por lo cerca que fue el disparo y por estar cubierto, Zamora no podía precisar la trayectoria. Por intuición se lanzó del lado en que se le enviaba el balón y lo detuvo «in extremis». De esta manera, en esta jugada, seguida con el máximo de emoción por todos les presentes, el Madrid alejó el fantasma del empate”.
Precisamente, el capitán del Barcelona, Ventolrá, fue muy sincero al final del duelo reconociendo la superioridad del rival: "Tengo que pedir perdón a la afición. He sentido vergüenza por momentos de ser el capitán de este equipo. Baste decir que con un poco de entrega habríamos sido campeones de España".
Ricardo Zamora recibió el trofeo de manos de Mariano Ruiz-Funes, ministro de Agricultura del gobierno de la II República. Este, que acudió a Mestalla en lugar del presidente Manuel Azaña, fue muy sincero cuando le preguntaron lo que le había parecido el encuentro: “No quiero opinar porque no conozco el fútbol, y yo únicamente hablo de lo que entiendo”.
Pocos días después se conoció la noticia que parecía iba a ser la del verano. Antes de aquel fatídico 18 de julio, en ese mes lo que más centraba la atención de los aficionados al fútbol era la noticia de que Ricardo Zamora había colgado las botas. Se iba el portero titular de la selección española desde 1920 quien además era el guardameta del Madrid FC, en ese momento vigente campeón de la Copa. Se marchaba el jugador más carismático del fútbol español en los años 20 y 30 tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. El semanario As daba aquella noticia a finales de junio, el día 29, con un titular impactante: “¡Ricardo Zamora se va del fútbol!”; y durante el mes siguiente no se hablaba de otra cosa en España. Algo que la Guerra Civil vendría a cortar de raíz.
Para llegar a la final el Madrid apeó al equipo revelación, el Hércules que a su vez había eliminado al vigente campeón, el Sevilla. Los azulgrana tuvieron que superar a Sporting, Español y Osasuna
Ficha del partido 1-0 M. 5 Eugenio; 2-0 M. 11 Lecue: 2-1 M. 29 Escolá |
1968
La final de las botellas
Hubo que esperar 32 años para ver una nueva final entre merengues y culés. El jueves 11 de julio de 1968 Real Madrid y Barcelona se volvieron a ver en una finalísima copera que ha pasado a la historia por la polémica- Es conocida como la “final de las botellas”. Era un año, sin duda, emblemático aquel de 1968: el mundo miraba a Francia y a las consecuencias del “mayo del 68” mientras De Gaulle trataba de sobrevivir políticamente.
En España la atención estaba puesta en el gran clásico que cerraba la temporada futbolística. La final de Copa se disputó más tarde que nunca (casi a mediados de julio) y terminó con victoria azulgrana con un gol en propia meta de Fernando Zunzunegui; pero la imagen que ha quedado es la del lanzamiento de almohadillas y botellas por parte del público madridista, muy descontento con las decisiones del árbitro Antonio Rigo.
El Madrid (tras eliminar a Sevilla, Zaragoza y Celta) llegaba a la finalísima como campeón de Liga, pero con siete bajas, dos de ellas muy importantes: Miguel Muñoz no podría contar ni con Gento ni con Velázquez -ni con sus sustitutos naturales- así como tampoco tenía a su disposición a Veloso.
Los catalanes dejaron fuera en semifinales al Atlético de Madrid (que a su vez apeó al vigente campeón el Valencia). Real Gijón, Real Sociedad y Atlético de Bilbao fueron sus víctimas en eliminatorias anteriores.
Los días previos al encuentro los merengues velaron armas cerca de Madrid, en Navacerrada, y los culés en El Escorial, donde Artigas, el entrenador del equipo catalán, dio la sorpresa al decidir alinear en la banda izquierda a un joven Rexach en vez de a Oliveros. Hubo tiempo para todo incluso para disfrutar de la buena cocina.
El 11 de julio se vieron las caras el campeón de 1962 con el de 1963, el gran clásico del fútbol español cuyo último precedente había tenido lugar hacía 32 años, en 1936.
El partido estuvo muy lejos de cumplir con las expectativas y el Real Madrid, que partía como favorito, no pudo doblegar a un Barcelona muy necesitado de títulos.
El encuentro estuvo marcado por una desgraciada jugada para el equipo blanco, la que acabó con gol en propia meta de Zunzunegui al desviar un centro de Rexach cuando solo se llevaban seis minutos de partido. Su compañero Betancort, portero blanco aquella noche, ironizó sobre el remate del defensa gallego que había sido “el mejor de los que ha hecho en toda su vida”.
El Barcelona se encerró en su área para defender a un espléndido Sadurní y el partido se endureció hasta el extremo que incluso dos jugadores blancos acabaron muy afectados: José Luis y, sobre todo, Pirri quien tras una entada de Gallego regresó al terreno de juego con una luxación de clavícula.
El partido se resumió en un duelo entre el ataque blanco liderado por un habilidoso Amancio y una cohesionada defensa culé con Sadurní parándolo todo.
A los dieciséis minutos de la segunda parte comenzó la gran polémica. Serena entró en el área y cayó ante Eladio. Rigo no pitó nada lo cual dio inicio a la lluvia de botellas que se fue prolongando a lo largo del encuentro a medida que el colegiado iba tomando otras decisiones no muy del gusto madridista.
El portero culé Sadurní en el diario Sport recordó tiempo después que “desde la grada me tiraron tantas botellas que, a partir de ahí, se prohibió la venta de bebidas embotelladas en vidrio en los campos de fútbol”. Incluso, los jugadores blancos pidieron, infructuosamente, a sus seguidores que pararan tales lanzamientos.
El encuentro también produjo otras anécdotas, como la que contó el entonces presidente del Barcelona, Narcís de Carreras, quien por cierto salió del campo izado por los jugadores: “Cuando Franco había abandonado el palco, la mujer de Camilo Alonso Vega, entonces ministro de Gobernación, se dirigió a Bernabéu y le dijo: “Don Santiago, hemos perdido. ¡Qué desgracia!”. Y su marido, viendo que yo lo había escuchado, le dijo: “Felicita al presidente del Barcelona”. Ella, turbada, me dijo: “Ah, claro, claro... Le felicito porque... Barcelona es España, ¿no?”. Yo le dije, bajito, “Senyora... no fotem!”.
A Rigo se le censuró que no hubiera señalado posibles penaltis, en especial uno sobre Fernando Serena. En su defensa Rigo comentó: "No vi penalti a Amancio y Serena se tiró. Serena se tropezó y me quiso engañar dejándose caer cuando entró siete milímetros en el área".
El titular de Marca fue demoledor contra Rigo.
El equipo azulgrana tuvo claro a quién dedicar aquella victoria: a su compañero Julio César Benítez, el gran lateral uruguayo, fallecido sorprendentemente el 6 de abril a causa de una ingestión de mejillones en mal estado.
Ficha del partido Real Madrid CF: Betancort; Miera, Zunzunegui, Sanchís; Pirri, Zoco; Serena, Amancio, Grosso, José Luis y Miguel Pérez. CF Barcelona: Sadurní; Torres, Gallego, Eladio; Fusté, Zabalza; Rifé, Pereda, Mendoza, Zaldúa y Rexach Árbitro: Rigo (Col. Balear) 1-0 M. 6 Zunzunegui (p.p.) Santiago Bernabéu (100 mil espectadores), 11 de julio (21:00) |
1974 El Madrid campeón tras golear (4-0) al Barcelona
Mientras el mundo entero dirigía sus ojos hacia Alemania donde se disputaba el Mundial de ese año, España, con su selección no clasificada para ese torneo, disfrutaba de la final del Campeonato de España.
La de 1974 fue la tercera final copera entre el Real Madrid y el Barcelona tras las de 1936 y 1968 y acabó con un resultado insólito: 4-0 a favor de los blancos. Una final marcada por un partido anterior en el que los azulgrana, brillantes campeones de liga, ganaron en el Bernabéu por 0-5.
En la temporada 1973/74 el Barcelona ganó la Liga después de catorce años de sequía. La llegada de Johan Cruyff con el curso iniciada revitalizó a un equipo deprimido que llegó a golear 0-5 al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu. Casi cinco meses después de aquel resultado, ambos equipos se vieron de nuevo las caras en la final de Copa.
“No hubo una conjura especial ni recuerdo que hubiera una charla especial de Molowny en el hotel ni nada. Pero sí que todos teníamos la sensación de que queríamos y debíamos ganar al Barcelona. No pensábamos en ganar 4-0 ni en devolver el 0-5, pero sí en ganarles. Todos unidos”, confesó Santillana en una entrevista.
Pero en aquella gran final no estuvieron ni Cruyff en el lado barcelonista ni Netzer en el blanco. El Madrid dejó por el camino al Betis, al Granada y en semifinales a la UD Las Palmas. Los azulgrana, que soñaban con un doblete, se midieron al Real Oviedo, al Español y al Atlético de Madrid.
El partido, que se disputó el sábado 29 de junio en el Vicente Calderón, tuvo poca historia pues ya en el minuto cinco ganaba el equipo capitalino gracias a un tanto de Santillana quien culminó un contraataque conducido por Aguilar.
Tras el gol, el Madrid pareció perder intensidad y el Barcelona pudo empatar, pero Clares, Rexach y Marcial no culminaron sus ocasiones ante un brillante Miguel Ángel.
Tras el descanso, el Madrid amplió su ventaja con dos goles en menos de ocho minutos, obra de Rubicán y Aguilar. Luego llegaría el cuarto, conseguido por Pirri.
El técnico blanco, Luis Molowny, tuvo el gesto de sacar al terreno de juego a seis minutos del final a Zoco para que pudiera culminar su carrera, que llegaba a su final, recogiendo, en calidad de capitán, la copa de campeón.
Zoco, al final del encuentro, no podía contener la emoción: “He llorado mucho. No esperaba todo esto, es demasiado increíble, demasiado bonito para ser verdad. Es la retirada más ideal que podía esperar. Dejo el Madrid con el corazón abierto y con el recuerdo del triunfo. Valoro el gesto que ha tenido Grosso conmigo renunciando a recoger el trofeo y cediéndome el brazalete de capitán para que pudiera subir yo a recibir la Copa. Todo lo que he sido se lo debo a mis compañeros
Molowny, quien había sustituido en el banquillo a Miguel Muñoz, fue paseado a hombros, y Amancio, que estaba en el banquillo con muletas, también recibió felicitaciones.
El diario Mundo Deportivo preguntó al Príncipe Don Juan Carlos sobre el encuentro: “Hemos presenciado un gran partido y sobre todo un espectáculo maravilloso al que han colaborado los dos equipos y el público que no ha dejado de animar a sus colores. La victoria del Madrid no se puede discutirse ya que ha sido el mejor equipo sobre el campo, pero hay que resaltar que el Barcelona no se ha entregado, nunca, aun cuando, el marcador ha ido siempre en su contra. En otro orden de cosas hay que distinguir la deportividad de los dos cuadros que se han esforzado en obtener la victoria con toda nobleza”.
Ficha del partido Real Madrid: Miguel Ángel; José Luis (Touriño, m. 84), Pirri, Benito, Rubiñán; Grosso (Zoco, m.84), Del Bosque y Velázquez; Aguilar, Santillana, y Macanás. FC Barcelona: Sadurní; Rifé, Gallego, Juan Carlos, De la Cruz; Costas, Asensi, Marcial; Rexach, Clares y Juanito, Goles: 1-0. M. 5. Santillana. 2-0. M. 45. Rubiñán. 3-0 M. 52. Aguilar. 4-0 M. 84. Pirri. Árbitro: Sánchez Ríos, del Colegio andaluz. Estadio Vicente Calderón, Madrid, 29 de junio (21:00) |
1983 El clásico que se llevó el Barcelona
Para que se produjera otro gran clásico del fútbol español y uno de los grandes clásicos copero, un Barcelona-Real Madrid, hubo que esperar 9 años, hasta 1983.
Blancos y azulgrana se vieron por cuarta vez en una final copera tras las de 1936, 1968 y 1974. Fue un sábado 4 de junio de 1983 en Zaragoza, en el estadio de La Romareda, con el Madrid y Barça disputando una final a la que ambos llegaban sin posibilidad de ganar otro título: el Madrid acabó segundo en Liga por detrás del Athletic, el Barça había finalizado cuarto.
El equipo catalán, que empezó la campaña entrenado por Udo Lattek quien fue sustituido por César Luis Menotti, eliminó en octavos de final al Celta de Vigo. El rival en cuartos fue el Athletic Club de Javier Clemente y en semifinales otro club vasco, la Real Sociedad.
El Madrid, por su lado, dejó por el camino a dos equipos andaluces (Cádiz y Sevilla) y en semifinales destrozó al Sporting de Gijón (6-0 y 0-4), equipo que había sido finalista en 1981 y 1982.
El Barcelona, muy arropado por una mayoría de publico culé, tenía a Diego Armando Maradona como estrella. El Pelusa y Schuster llevaron el peligro al área de un gran Miguel Ángel.
Del argentino nació la jugada y el pase que Víctor Muñoz se encargó de convertir en el primer gol en el minuto 32.
Menotti apostó por una táctica ofensiva colocando a Carrasco y Marcos en las bandas, Esteban como falso delantero centro y a Maradona en la media punta. Di Stefano, técnico blanco, optó por ser más prudente con dos defensas férreos marcadores (Bonet y Metgod) encargados de anular a la estrella argentina.
El Madrid logró el empate tras el descanso, tras un error de Gerardo en defensa, que permitió a Santillana empujar el balón a la red.
Todo hacía indicar que el partido acabaría en la prórroga, pero en el último minuto, un centro de Julio Alberto, quien logró marcharse muy bien de Salguero, lo transformó en gol Marcos Alonso, en un precioso remate de cabeza, en plancha.
El goleador recordó que “fue un partido sensacional. La seña de identidad eran Maradona y Schuster. Tuve la suerte de meter un gol en el último minuto y además un gol muy bonito”
Ese año, el Real Madrid sería bautizado como el de "los cinco subcampeonatos", al quedar segundo en Liga, Copa, Copa de la Liga, Recopa (perdió la final ante el Aberdeen) y Supercopa de España (ante Real Sociedad).
“Sencillamente marcaron en el último minuto y así perdimos el partido cuando poco antes habíamos tenido dos claras oportunidades de gol, una de Isidro y otra de Angel que eran vitales para nosotros. lmagínese, con un gol de ventaja en los pocos minutos que faltaban si la hubiéramos aprovechado seguro que el triunfo no se nos habría escapado”, reflexionó Di Stefano al final del partido.
Así el Barça sumó su vigésimo título de la Copa del Rey en la primera temporada de Diego Armando Maradona.
La anécdota del encuentro estuvo en el horario en el que se jugó. Se disputó muy tarde, a las 22:15 ya que la RFEF aceptó retrasar la hora a fin de que se pudiera ver primero en televisión un encuentro de baloncesto y luego el partido entre el Madrid y el Barcelona. Ese día a las ocho y media jugaba la España de Antonio Díaz Miguel con Italia la final del Campeonato de Europa de baloncesto.
En el palco por primera vez había miembros de un gobierno del Partido Socialista acompañando al rey: se dieron cita el vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra; los ministros Javier Solana (Cultura), Carlos Solchaga (Industria), Ernest Lluch (Sanidad) y Javier Moscoso (Presidencia) así como el president de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol.
Ficha del partido Real Madrid CF: Miguel Ángel; San José, Bonet, Metgod, Camadho; Gallego, Salguero Ángel, Stielike; Juanito (Isidro, m. 80) y Santillana Árbitro: García Carrión |
1990 La primera copa del Dream Team de Johan Cruyff
El torneo de copa en los 90 comenzó con un clásico: la final reunió al Real Madrid, vigente campeón, y al FC Barcelona. Se medían el conjunto azulgrana, entonces dirigido por Johan Cruyff, y el equipo blanco en ese momento con John Benjamin Toshack en el banquillo. El partido en sí marcó el final de la hegemonía de la Quinta del Buitre y el comienzo del reinado del Dream Team.
Se trataba del quinto clásico entre blancos y culés en una final copera tras los de 1936, 1968, 1974 y 1983. De esas cuatro finales, dos las había ganado el Barça y otras dos el Real Madrid.
Los azulgranas iniciaron su camino a la final del jueves 5 de abril del año 90 en Valencia eliminando al Athletic en los octavos. Los vizcaínos cayeron en la ida (0-1) y en la vuelta (1-0) gracias a sendos tantos de penalti de Ronald Koeman. Ya en cuartos, se midieron con la Real Sociedad. Tras ganar en la ida por 0-1 con un tanto de Julio Salinas, en la vuelta en el Camp Nou el Barça se clasificó en la prórroga después de que los 90 minutos reglamentarios terminaran 2-3. En semifinales el Barcelona se deshizo del Valencia. En la ida, el Barça tuvo que remontar un 0-1 adverso gracias a un tanto de Koeman de penalti y otro de Roberto (2-1). Y en la vuelta, el central holandés empató de falta directa a diez minutos de la conclusión (1-1) lo que colocaba a los azulgranas en la final.
En el Barcelona se mascaba la idea de que perder la final supondría el ocaso del proyecto encabezado por Cruyff. Alexanco llegó a decir que no entendía por qué si se perdía “se acababa el mundo”. El Madrid llegaba como favorito con Hugo Sánchez como referente en el ataque. El mexicano, antes del encuentro, dejó clara esa idea que rondaba el partido, sobre la presunta superioridad blanca: "La Copa nos va a servir para brindar por la Liga".
El camino del Real Madrid a la finalísima pasó por eliminar al Atlético de Madrid en octavos, al Valladolid Deportivo en cuartos y al Cádiz en semifinales.
La final, emocionante y llena de alternativas, estuvo marcada por la expulsión de Fernando Hierro por doble amonestación al borde del descanso. El central malagueño vio la primera amarilla en el 25 por una acción sobre Laudrup y la segunda en el 45' por una entrada sobre Roberto.
Antes, hubo grandes oportunidades por ambas partes: Butragueño falló solo ante Zubizarreta, y Hugo Sánchez tampoco tuvo suerte en las ocasiones de las que gozó. Por su lado un buen remate de Amor, fue contestado magistralmente por Buyo.
Pese a jugar con inferioridad, el Madrid resistió las acometidas barcelonistas gracias a las buenas intervenciones del portero blanco, Paco Buyo. Sin embargo, el partido se empezó a decantar cuando Guillermo Amor marcó el 1-0 en el minuto 68, cabeceando en el área un pase de Beguiristain. Y Julio Salinas puso el 2-0 definitivo ya en el descuento.
La victoria azulgrana en la final copera salvó el proyecto de Cruyff como reconoció Julio Salinas tiempo más tarde en una entrevista en el diario As: “Es el Clásico que recuerdo con más cariño. Había una gran tensión, además de lo que implica un Barça-Madrid. Estábamos en un momento delicado porque nos jugábamos el proyecto. Una derrota era la destitución de Cruyff y no seguir con ese proyecto que tan buenos resultados está dando. Quizá el Barça actual se debe un poco a aquella victoria. La Copa sirvió para que Cruyff siguiese y la temporada siguiente se ganó la Liga, la Supercopa y un año más tarde la Copa de Europa. Fue el proyecto que se ha continuado. Hoy se ha mejorado con Guardiola y una cantera que no para de dar frutos. Creo que si perdíamos aquella final echaban a Cruyff y venía otro entrenador extranjero. Era empezar de cero”.
Ficha del partido F. C. Barcelona: Zubizarreta; Aloisio, Alexanko, Koeman; Eusebio, Amor, Bakero, Roberto, Laudrup; Julio Salinas y Beguiristain. Sustituciones: En el minuto 28, Aloisio, lesionado, dejó supuesto a Serna y en el 70 Soler por Amor. Real Madrid CF: Buyo; Chendo, Hierro, Sanchís, Ruggeri, Gordillo; Michel, Schuster, Martín Vázquez; Butragueño y Hugo Sánchez Sustituciones: En el minuto 62 Julio Llorente entró por Butragueño y en el 77 Aldana por Michel. ARBITRO: Raúl García de Loza (Colegio Gallego) 1-0 M. 68 Amor; 2-0 M. 92 Julio Salinas Luis Casanova (lleno). Jueves, 5 de abril de 1990 (20:00 horas) |
2011 Un gol de Cristiano Ronaldo da la 18º copa al Madrid ante el Barcelona
El Real Madrid de José Mourinho conquistó en 2011 una Copa del Rey que se le resistía desde hacía 18 años: había que remontarse a 1993 para recordar el último título blanco. Lo hizo ante el FC Barcelona y gracias a un tanto de Cristiano Ronaldo.
El conjunto de Chamartín se deshizo, en su camino hacia la final, del Real Murcia, del Levante, del Atlético de Madrid y del Sevilla en las semifinales. El Ceuta, el Athletic, el Betis y el Almería fueron los rivales del equipo blaugrana.
El encuentro contó con dos partes muy diferentes pero con un denominador común, un gran juego y espectáculo vibrante. Los madridistas dominaron en la primera parte y los catalanes en la segunda.
Los de la capital tuvieron hasta cuatro ocasiones claras (tres de Cristiano y un remate al palo de Pepe) en la primera parte. En la segunda el FC Barcelona llevó mucho peligro con Pedro y Villa como principales estiletes. Las ocasiones se sucedieron para el Barcelona que se estrelló ante un gran Casillas contra el que nada pudieron Messi, Iniesta y Pedro a quien Undiano Mallenco anuló un gol por claro fuera de juego.
El partido se decidió en la prórroga con un golazo de cabeza de Cristiano que acabó con esos dieciocho años de sequía copera del Real Madrid. Se trataba del primer título de José Mourinho con el Madrid y primera final en la que Pep Guardiola conocía la derrota.
Luis Arnaiz resumió en la revista Fútbol de la RFEF lo vivido sobre el césped de Mestalla: “El Real Madrid ganó en Valencia su 18ª Copa de España. La consiguió con su fútbol, que es distinto, que es el que es, que gusta a los suyos, dicen, y disgusta a casi todos los que no lo son, pero que en Mestalla fue mucho mejor que en Madrid y más práctico. No hay nada cuestionable en ese sentido. A esto se juega de muchas maneras y las de los blancos ante los azulgranas son las que son. Su victoria resultó intachable (para pena de algunos la actuación arbitral fue imparcial y magnífica) e incuestionable como lo habría sido la del FC Barcelona si hubiese sabido sacar réditos a sus superioridad cuando mandó claramente en el campo. Pero una final solo la gana uno y no hay en la décimo octava del Real Madrid reproche alguno que hacerle. Utilizó sus mejores armas de forma admirable y obtuvo el premio perseguido. Cada uno juega con las cartas que tiene y las emplea como mejor quiere. Y en Valencia eso le dio magnífico resultado”.
El encuentro fue un duelo de banquillos y estilos: entre Guardiola, que hasta ese momento no sabía lo que era perder una final, y Mourinho. El catalán admitió el golpe pero animó a los suyos: «Siempre es mejor ganar que perder es lógico, pero la vida es así. No podemos ganar siempre. Nos levantaremos, claro que sí. Se han levantado muchísimas veces estos jugadores».
La anécdota de la final llegó en la celebración posterior, alrededor de las 04:15, cuando el autobús descapotable del Real Madrid llegaba a la Cibeles para celebrar el título copero. Entonces, Sergio Ramos, que llevaba en sus manos la copa, perdió el equilibrio y el trofeo cayó al suelo con la mala suerte de que el autobús acabó aplastando la copa.
El trofeo puede contemplarse en el Museo de la RFEF.
Ficha del partido FC Barcelona: Pinto; Alves, Piqué, Mascherano, Adriano (Maxwell, m.119); Xavi, Busquets (Keita, m.108), Iniesta; Pedro, Messi y Villa (Afellay, m.105). |
2014 La copa del golazo de Gareth Bale
En las finales de Copa ha habido goles que han pasado a la historia y han quedado fijados en la memoria colectiva. Y eso fue lo que ocurrió en la gran cita de 2014 cuando Gareth Bale anotó un tanto inolvidable (tras una carrera en solitario de más de 50 metros) que le valió el trofeo al Madrid ante su eterno rival, el FC Barcelona.
Se trataba de la séptima final de la Copa del Rey que disputaban merengues y culés en toda la historia de la competición, duelos que se habían saldado hasta ese momento con tres triunfos para cada equipo. Victorias madridistas en 1936, 1975 y 2011 y azulgranas en 1968, 1983 y 1990. Se trataba además de la primera vez que en una misma década ambos equipos coincidían en dos finales.
Los blancos, dirigidos por Carlo Ancelotti y sin Cristiano Ronaldo, se midieron en Mestalla a un conjunto catalán del Tata Martino que echaba de menos a Víctor Valdés, a Puyol y a Piqué.
Cartagena, Getafe, Levante y Real Sociedad fueron las víctimas de los catalanes. Para llegar hasta allí, el Madrid superó al Olimpic de Xátiva, al Osasuna, Espanyol y Atlético de Madrid.
En la gran cita que acogió Mestalla, el Madrid abrió pronto el marcador (en el minuto 10 a través de Di María) y supo aguantar esa ventaja gracias a su buen despliegue táctico y a un gran Casillas que detuvo, por ejemplo, un duro lanzamiento de Bartra. Poco después de esta acción, sin embargo, el central azulgrana de cabeza consiguió igualar la final, ya en el minuto 68.
Entonces llegó el momento culminante donde Bale, el hombre más peligroso e incisivo de aquella final, puso el broche de oro. El galés, que recorrió los 59,1 metros que le separaban de la portería en solo 7,04 segundos, reconoció que había sido “el gol de mi vida. Marqué un gol similar con Gales no hace mucho tiempo. Tuve que correr por fuera del campo, trataba de esquivar a (Marc) Bartra y al final pude hacerlo Afortunadamente, el gol llegó al final de esta jugada. Literalmente tuve que rodearle, pero sólo estaba centrado en el balón. Él quiso bloquearme al empujarme, pero no pudo. No miraba hacia atrás a ver si me seguía. Sólo estaba centrado en el balón".
Fue la decimonovena copa para los blancos que jugaron al contragolpe y apostando a la velocidad frente al toque azulgrana.
Fue la última copa entregada por el rey Juan Carlos quien dos meses después abdicaría en su hijo Felipe VI. El monarca había estado presente en las finales coperas desde 1970 y entregando los trofeos al ganador desde 1976 (salvo por problemas médicos en 2010 y 2012).
Se trató de la décima vez en la que Valencia albergaba la final copera siendo la tercera ciudad en número de ocasiones, solo superada por Madrid (64 ediciones hasta 2014) y Barcelona, con 17.
| Ficha del partido FC Barcelona: Pinto; Alves, Bartra (Alexis, m. 86), Mascherano, Jordi Alba (Adriano, m. 46); Xavi, Busquets, Fábregas (Pedro, m. 60); Neymar, Messi e Iniesta. Real Madrid CF: Iker Casillas; Carvajal, Pepe, Sergio Ramos, Coentrão; Di María (Illarramendi, m. 86), Modric, Xabi Alonso, Isco (Casemiro, 88); Bale y Benzema (Varane, m. 90). 1-0. M. 11. Di María. 1-1. M. 68. Bartra. 0-2. M. 85. Bale. Árbitro: Antonio Mateu Lahoz (Comité de Árbitros de la Comunidad Valenciana) Amonestó a Isco, Neymar, Pepe, Mascherano y Xabi Alonso. Mestalla (55.000 espectadores). Miércoles, 16 de abril (21:30) |