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El Olímpico de Kiev: Volvemos al estadio donde rubricamos seis años inéditos en la historia del fútbol

La Selección realizará el entrenamiento oficial antes de enfrentarse a Ucrania en el Estadio Olímpico de Kiev, escenario en 2012 de la consecución de la tercera Eurocopa. La culminación de seis años de éxitos en seis fotografías de la gran final de Kiev
Juan Mata y Fernando Torres celebran un gol de España en la final de la Euro 2012
Dom, 11/10/2015 - 10:00

Afición

Afición
Fieles, alegres e inigualables. Así son todos y cada uno de los aficionados que viajan con la Selección española en los Campeonatos de Europa o del Mundo en los que participa el conjunto nacional.

Nos acompañan, nos animan y nos llevan hacia la victoria. El 1 de Julio de 2012 no fue una excepción. Sus gritos, cánticos y vítores en la grada fueron un gol más de España sobre el césped.
 

Silva 

Silva

Corría el minuto 14 de partido cuando el mago Andrés Iniesta decidió regalar al mundo uno de sus trucos. Con un pase al hueco eliminó a cinco defensas italianos viendo el desmarque que le lanzaba en carrera Cesc Fábregas.

El de Arenys de Mar ganó la línea de fondo en una dura carrera hombro a hombro ante Chiellini y la picó atrás. Y allí llegó el genio de Arguineguín para poner la cabeza y enseñar a España el camino hacia la tercera Eurocopa con soberbia testarazo a la red.
 

Jordi Alba

Jordi Alba

Un goleador tan fugaz como inesperado. La primera parte de dominio por parte los hombres de Vicente Del Bosque merecía un sello como el que le puso el lateral izquierdo barcelonés. Jordi Alba cogió el balón en su campo, se la cedió a Xavi e inició una carrera que queda para la historia del fútbol español.

Nadie le pudo parar. La defensa italiana corría siguiendo una imparable estela roja. Xavi esperó el momento adecuado. Un segundo antes hubiese sido interceptado por los defensas azzurri, un segundo después Jordi caía en fuera de juego. Pero los grandes del fútbol como Xavi Hernández saben elegir cuándo y cómo. El centrocampista midió la carrera con una precisión de metrónomo y lanzó el pase al compás del galope del desatado corcel que lucía el 18 a la espalda.

Alba recogió el pase, midió a Buffon e hizo estremecer con su gol los corazones de toda España y los de los miles de aficionados con la cara pintada de rojo en las gradas del Olímpico de Kiev.
 

Torres

Torres

Un grito al cielo ucraniano. Una vena hinchada en su cuello fruto del esfuerzo y del sacrificio que exigen las grandes citas. Y como en él es habitual, Fernando Torres no falló con la historia.

Todos recordamos aquella galopada en el Ernst Happel de Viena ganándole la partida a Philipp Lahm y picando suavemente el balón sobre Jens Lehmann. Parece casi irónico que un toque tan sutil, esa caricia al balón tan dulce como las que se profesan los enamorados, fuera el que encarnara los 44 años de arduo camino hasta el segundo entorchado continental.

9 minutos llevaba sobre el campo. Como el nueve que luce en su espalda y el que lleva para siempre grabado a tinta en su brazo derecho. El número de los delanteros. Y demostró su condición recogiendo otro pase excepcional de Xavi entre líneas para batir a Buffon con otro golpeo de cirujano, esta vez al palo izquierdo del portero rival.
 

Mata

Mata

¡Tuyo, tuyo! Gritaba Juan Mata mientras corría señalando a Fernando Torres. El delantero madrileño le puso el cuarto y último gol del combinado nacional en bandeja de plata con un toque de tobillo que el asturiano no desaprovechó.

Apoteosis en la grada del Olímpico de Kiev, delirio en todos y cada uno de los rincones de España. La tercera Eurocopa de la historia de la Selección Española de Fútbol ya no se iba a escapar.

Torres pudo rematar, pero quiso compartir la gloria con su compañero encarnando del mejor modo uno de los pilares de este equipo que formó Vicente Del Bosque: La unión, la solidaridad, el compañerismo bajo la premisa de que la alegría compartida siempre es mejor. Alegría que compartimos todos los españoles, orgullosos de un equipo que, de nuevo, nos había regalado un partido que jamás íbamos a olvidar.
 

Equipo

Equipo

El mismo grito de rabia de Viena. La misma alegría desbordada de Johannesburgo. Iker Casillas, el capitán, levantaba con su sonrisa y su camiseta recortada al cielo de Kiev el tercer Campeonato de Europa de su historia, igualando a Alemania en el primer puesto del ranking histórico del trofeo.

Nadie tiene más Eurocopas que nosotros y así lo celebró el equipo en el Olímpico de Kiev y así lo demostraron las lágrimas de felicidad que surcaban las mejillas de los emocionados aficionados en la grada.

Un estadio que nos hizo vibrar, un césped lleno de confeti rojo y amarillo que los jugadores de la Selección Española, tres años después, vuelven emocionados a pisar.