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Otra de nuestras señas de identidad: la deportividad

España ha llevado por bandera no solo el buen juego sino también la deportividad

Desde que en 1934 comenzó la andadura española en los Mundiales, nunca un jugador ha sido expulsado en las fases finales de los Campeonatos del Mundo.

La Selección ha apostado por el buen juego y el toque de balón pero también por el respeto al rival. Eso incluye no apelar al juego brusco y duro en ningún caso, ni ganando ni perdiendo.

Ese es otro de los mensajes que dejan estos años gloriosos desde 2008 a 2012 y la propia historia del equipo nacional tras 80 años de participaciones en los mundiales.