Actualidad

¿Qué es de José Francisco Molina?

El guardameta nueve veces internacional con la Selección disputó un Mundial, una Eurocopa y vivió un peculiar debut como interior izquierdo

Nacido hace 43 años en Valencia, José Francisco Molina permanece en la memoria de los aficionados como un excepcional guardameta llegado al fútbol profesional durante la última década del siglo pasado y en el que se mantuvo hasta el año 2007, fecha de su retirada.
Con la Selección es de los pocos guardametas que pudo acudir tanto a la fase final de un Campeonato del Mundo (Francia 1998) y una Eurocopa (Países Bajos 2000), aunque muchos recuerdan su particular estreno, el 24 de abril de 1996 en un amistoso ante Noruega en Oslo y en el que entró como jugador de campo ante la lesión de Juanma López.

"Ahora estoy entrenando al filial del Getafe C.F. Cuando me retiré del fútbol en activo, decidí pasar a los banquillos y la transición ha sido muy positiva, aunque yo sostengo que los mejor de este deporte es jugarlo. Llega un momento en que el cuerpo ya no da para más y ahora disfruto mucho desde el otro lado", cuenta en su conversación con SEFUTBOL realizada durante un descanso de un curso al que asiste como alumno en la Ciudad del Fútbol.  
"No tengo una especial predilección por los guardametas cuando entreno, en ese caso me hubiese dedicado a ser preparador de porteros, pero decidí ser entrenador de equipo, me tira más el conjunto. Se sufre mucho más en el banquillo que en el terreno de juego, aunque a la vez disfrutas porque es lo que te gusta. Es un sensación rara de explicar porque no puedes actuar directamente, aunque sientes un montón de cosas".   

Transcurridos trece años después de su último encuentro internacional, Molina apunta que "el paso por la Selección se recuerda con cariño de haber podido estar ahí y acudir a esas fases finales, aunque siempre con la pena de no haber podido hacer mucho más que era lo que me hubiese gustado, aunque siempre orgulloso de haber vivido todas esas experiencias inolvidables".

Cuando se refiere a las especiales circunstancias de su debut cree que "el día de mi estreno fue una anécdota curiosa que mucha gente me lo sigue recordando. Sé que no es habitual debutar como jugador de campo, pero yo lo recuerdo con mucho cariño. Dispuse de una clara ocasión además y Fernando Hierro dijo al final del partido que si llego a marcar me sacan a hombros del campo y la verdad es que me hubiese gustado hacer gol. Son circunstancias y vivencias que nos dieron para muchas risas en ese momento. Yo no me podía esperar que sucediese. Cuando Javier Clemente me preguntó si quería salir, le contesté que yo en la Selección jugaría de cualquier cosa".

La vida, a otro ritmo

"Cuando llega una gran competición estás muy aislado, por lo menos en aquella época. No tenías muchas noticias de lo que pasaba fuera y sólo cuando regresabas te dabas cuenta de la trascendencia de todo lo que el Mundial o la Eurocopa generaba en España", relata de su paso por la concentraciones europeas y mundialistas. 

Los éxitos y triunfos en el Campeonato del Mundo y las Eurocopas de 2008 y 2012, los ha vivido de manera especial, porque "los últimos triunfos de la Selección me han llenado de alegría. Creo que es un reconocimiento a nivel internacional después de tantos años dedicándonos con pasión a este deporte. El hecho de que haya llegado una generación que haya podido hacer estas conquistas de alguna manera nos dan a todos los que hemos pasado por ahí nuestra pequeña cuota de reconocimiento".

Molina hubo de abandonar temporalmente su carrera a finales de 2002 aquejado de un cáncer que superaría felizmente. Fue un hecho que cambió la percepción del internacional en muchos aspectos, "desde entonces me tomo la vida de otra manera desde que tuve aquel problema o lo intento al menos. Ves todo con mayor perspectiva y aprendes a valorar las cosas en su justa medida. A veces nos preocupan cosas que no tienen tanta importancia. Mi objetivo ahora es trabajar en el fútbol profesional, ser entrenador de élite."

Con esa mentalidad afronta su futuro en los banquillos, con el deporte como su gran pasión, aunque "me gusta ver el fútbol solo, aunque habitualmente lo veo con mi familia y amigos. Cuando quieres analizar el partido no puedes estar charlando con gente, sino concentrado. Este verano no sé si acudiré a ver el Mundial de Brasil, una de las cosas que he aprendido es a no plantearme las cosas con mucha antelación. Desconozco lo que haré la semana que viene, así que el próximo verano me queda un poco lejos, aunque reconozco que estaría muy bien ir allí", concluye esperanzado.