Fue el 24 de marzo de 2011 en un encuentro amistoso disputado ante Francia en la localidad gala de Reims cuando España sufrió su última derrota en categoría Sub-21.
La Selección, dirigida por Luis Milla entonces, estuvo a punto de igualar un choque en el que perdía por 3-0 apenas rebasada la media hora y que gracias a los tantos de Fran Mérida y Rodri se situó cerca de darle la vuelta para finalmente caer por la mínima.
Desde aquel lejano día, camino de tres años después, la Selección no sabe lo que es perder un encuentro encadenando una impresionante racha de tres empates y veintinueve victorias consecutivas que coloca al combinado nacional cerca de los mitos del fútbol, después de encadenar además dos campeonatos de Europa en Dinamarca (2011) e Israel (2013).
La fotografía de los internacionales celebrando un nuevo triunfo en el vestuario al final de los encuentros ha tomado el cariz de habitual, más si cabe si pensamos que el récord de imbatibilidad en compromisos oficiales tiene ya más de un lustro, pues la última derrota data del 17 de noviembre de 2009 ante Holanda en Rotterdam por dos goles a uno.
Los 32 partidos consecutivos sin perder colocan al equipo ahora dirigido por Julen Lopetegui a la altura de selecciones como la Brasil campeona del Mundo de los Romario, Bebeto, Dunga o Mauro Silva, que mantuvo su imbatibilidad durante 35 encuentros entre 1993 y 1996 o la España reina europea de Luis Aragonés y Vicente del Bosque, capaz de encadenar otros 35 choques sin conocer la derrota entre 2007 y 2009.
Otros equipos de leyenda como la Argentina de principio de los años noventa que prolongó la racha hasta 31 enfrentamientos o la mítica Hungría de los Puskas, Kocsis o Czibor que mantuvo su imbatibilidad desde 1950 hasta la final mundialista de Suiza´54 frente a Alemania durante 30 partidos, dejaron una marca inferior a la que están estableciendo los Sub-21, quienes el próximo mes de marzo con un amistoso ante los germanos dispondrán de una nueva oportunidad para agrandar su leyenda.