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Raúl, leyenda de la Selección española, cuelga las botas

Raúl González, 102 veces internacional, ha jugado su último partido como profesional y ha ganado la final, disputada en Nueva York, del campeonato National American Soccer League con el Cosmos de Estados Unidos
Lun, 16/11/2015 - 10:12

El delantero del New York Cosmos fue una de las referencias de la Selección española de fútbol desde mediados de los años 90 hasta 2006.

Cada década ha dado una joya al fútbol español. Los años 50 y 60 van unidos a dos nombres de leyenda: Alfredo di Stefano y Paco Gento. Los años 60 y 70 fueron los de José Ángel Iribar.

En los 80 surgió una figura emblemática, Emilio Butragueño, quien una década más tarde cedió el testigo a un joven que venía brillando con luz propia, Raúl González Blanco.




Raúl González Blanco (Madrid, 27 de junio de 1977) es uno de los centenarios de la Selección española de fútbol.

Desde su debut en 1994 hasta su despedida en 2006 disputó un total de 102 partidos, participando en tres fases finales de la Copa del Mundo (1998, 2002 y 2006), y dos Campeonatos de Europa (2000 y 2004).

La estrella de Raúl lucía muy fuerte desde mediados de los 90 e incluso se especuló con que podría disputar la Eurocopa de ese año en Inglaterra, algo que finalmente no ocurrió.

Por fin el Seleccionador Javier Clemente decidió convocarle para la Absoluta con la que debutó en octubre del 96. Fue en Praga ante la República Checa cuando contaba con solo 19 años.

En aquel momento, ya histórico, el jugador del Real Madrid no ocultaba su emoción: "Vengo con muchas ganas. He estado esperando mucho tiempo esta oportunidad y espero no desaprovecharla. Tengo toda la ilusión del mundo, porque si había un reto que me faltaba en mi vida deportiva ese era el de jugar con la selección grande. No se a qué edad han venido otros jugadores, yo lo que sí tengo claro es que con 19 años dispongo de todas las ganas del mundo para no defraudar al seleccionador".


Fue el inicio de diez años en los que Raúl fue uno de los referentes del equipo nacional.

En torno a él y a otros jugadores como Zubizarreta, Hierro o Nadal, el propio Clemente, Iñaki Sáez, José Antonio Camacho y Luis Aragonés construyeron sus diferentes proyectos futbolísticos para citas de gran importancia como el Mundial de Francia 1998, la Eurocopa de 2000, el Mundial de Corea y Japón, la Eurocopa de 2004 y el Mundial de Alemania en 2006.

De hecho, Clemente, por ejemplo, siempre fue muy claro en cuanto a la importancia del delantero para el equipo nacional: "Raúl me encantaba y me sigue encantando".



 


Más allá de su larga trayectoria con la Selección, Raúl ha sido el estandarte de una generación que se quedó a las puertas de superar las barreras históricas de España, y uno de los grandes referentes del fútbol español a nivel planetario en el final del siglo pasado y el comienzo del Siglo XXI.
 
Además, tras ser superado por David Villa, figura en el Top de goleadores de España en toda la historia, con 44 tantos que le hacen estar en el segundo puesto de anotadores españoles con la Selección.
 
Por los números que acumula en su palmarés, amén de los trofeos de equipo y distinciones individuales que guarda, el madrileño es para siempre uno de los grandes de la Selección española de fútbol.  

Raúl, como antes de él Butragueño, sufrió en carnes propias la maldición de los octavos y cuartos, una barrera impenetrable entonces para el equipo nacional.

Lo más doloroso ocurrió en la Eurocopa de 2000 cuando la Selección disputaba los cuartos con Francia y con 2-1 en contra, Raúl falló un penalti que podría haber forzado el empate. Su espíritu de luchador salió en ese momento a relucir y dejó para la historia una frase: «Espero tener otra oportunidad».


 


Sin embargo, en el recuerdo está también que Raúl fue decisivo para que España se clasificara de forma consecutiva para cinco torneos. Uno de sus partidos más recordados data de 1999, el 9-0 a Austria, encuentro en el que Raúl anotó cuatro tantos.

En 2003, se convirtió en el máximo goleador de la historia de la Selección española en solitario, al batir en dos ocasiones al guardameta alemán Oliver Kahn en el partido amistoso disputado en el estadio de Son Moix. Superaba así ese día a Fernando Hierro lo que provocó que este dijera de Raúl que era "un Ferrari que nos va a superar a todos",

Su mejor estado de forma lo alcanzó en Corea-Japón (2002) donde marcó tres goles en los primeros cuatro partidos pero una lesión muscular le impidió disputar el decisivo choque de cuartos ante Corea, partido en el que España volvió a caer en la tanda de penaltis.

Jugó su último partido en 2006 y dejó varias marcas que tardaron años en alcanzarse. Por ejemplo el ser el máximo goleador de la Selección, con 44 tantos, algo que David Villa solo pudo superar en 2012.

Raúl es ya uno de los grandes jugadores de la historia de la Selección que dejó su huella y una marca que, a día de hoy, todavía está presente.

Hasta siempre, por lo tanto, a una leyenda.