Reencontrarse con España en Atlanta
Tres mujeres de tres generaciones diferentes de la familia Muñoz, que en 1939 hubo de partir camino del exilio, han podido conocer este sábado a los jugadores de la Selección en la ciudad donde actualmente residen
A sus 86 años, Josefina Muñoz conserva intactos el porte y la elegancia que durante décadas convirtieron a esta hija de españoles en un irrenunciable reclamo del Carnegie Hall neoyorquino, del mexicano Palacio de Bellas Artes o de la Feria de Sevilla, donde su talento resplandeció durante décadas sobre escenario y tablaos.
Nacida en los alrededores de París, en plena huida de republicanos como su padre, el ingeniero cordobés Máximo Muñoz López, tras su derrota en la Guerra Civil (1936-1939), Josefina arribó siendo una niña a tierras mexicanas, donde su familia hubo de comenzar desde cero una nueva vida a nueve mil kilómetros de su patria.
Pero desde ese primer viaje a bordo del Serpa Pinto, derramando las lágrimas del exilio desde el puerto de Marsella hasta la acogedora América, ni Josefina, ni sus padres, hijos o nietos han olvidado jamás su procedencia española y una de las maneras en que esta aficionada de la Selección ha podido mantener sus lazos con la Península ha sido a través de su desempeño como bailarina del repertorio clásico español.
Por todo ello, la víspera del encuentro frente a Arabia Saudí, Fifi, como es cariñosamente conocida, se ha hecho acompañar de su hija Josefina Pernett y de su nieta Paula Elizarrarás, con las que vive desde hace un año en los Estados Unidos, para poder reencontrarse con un pedacito de la España que siente suya y que estos días la Selección representa por Atlanta.
"Mi sangre es española, aunque me sienta también muy mexicana -explica Josefina-. Siempre que he podido he regresado a España y a la vez también compatriotas como los toreros Manolete y El Cordobés encontraron refugio en nuestra casa, pese a que a mi padre nunca le gustaron los toros ni el folclore".
El Mundial de fútbol ahora representa una buena oportunidad que Fifi no ha querido perderse, aunque necesite de una silla de ruedas para desplazarse y en Atlanta ha podido conversar con el presidente de la RFEF, Rafael Louzán, sobre los estrechos lazos que unen a nuestro país con todos los descendientes de españoles en el continente americano.
Acto seguido, los futbolistas internacionales Mikel Oyarzabal, Laporte, Nico Williams, Marcos Llorente y Pau Cubarsí han podido conocer a estas tres valientes mujeres en cuyas biografías caben todos los avatares del turbulento de siglo XX hasta depositar en la joven sonrisa de su nieta Paula las esperanzas de un futuro mejor, comenzando, claro está, con el de España en un Mundial que anuncia día grande para los nuestros este domingo sobre el verde de Atlanta.