El Gobierno brasileño de la presidenta Dilma Rousseff adquirió 30 robots para reforzar el esquema de seguridad que se pondrá en marcha en el Mundial de Fútbol de 2014 y en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Los robots, vehículos terrestres no tripulados, tendrán un costo total de casi 3,5 millones de dólares (en torno a 2 millones de euros) y serán utilizados para labores de vigilancia, detección y desactivación de explosivos, entre otras funciones, de acuerdo con la compañía iRobots, ganadora de la licitación.
A finales de 2013 se hará entrega de estos robots, piezas de repuesto y otros equipos. Tienen un peso aproximado de 30 kilos, pueden también detectar amenazas químicas y son controlados por un control remoto parecido al de los juegos de vídeo.
Esta misma tecnología fue utilizada en Afganistán, Irak e incluso en la planta nuclear japonesa de Fukushima.
Brasil tiene previsto desplegar operativos policiales en las doce ciudades que albergarán el Mundial. Habrá entre 3 mil y 5 mil efectivos en cada sede y además se reforzarán los equipos de defensa con la compra de aviones teledirigidos de fabricación israelí. Unos 20 mil soldados se ocuparán de la vigilancia en las fronteras.