Rodrigo acepta el reto
Hay futbolistas que destacan por su talento individual y otros que elevan el rendimiento de quienes les rodean. El caso de Rodrigo Hernández es excepcional, ya que aúna ambas cualidades para convertirse en una pieza clave en el engranaje de la Selección.
El madrileño afronta su segunda participación en una Copa Mundial de la FIFA, después de jugar todos los minutos posibles en Catar 2022. Cuatro años más tarde, Rodrigo es el capitán de una generación que desborda el talento y el desparpajo propios de una de las selecciones más jóvenes del torneo —con una media de 26 años de edad—.
A pesar de no haber cumplido todavía la treintena —celebrará su 30.º cumpleaños el próximo 22 de junio, en plena competición—, el jugador del Manchester City ya es uno de los veteranos del equipo, habiendo vestido en 61 ocasiones la elástica nacional. Rodrigo asume con naturalidad la capitanía de la Selección, recogiendo el testigo de Álvaro Morata, Jordi Alba, Sergio Busquets o Sergio Ramos, con quienes coincidió desde su debut con España en 2018.
El centrocampista llega a la Copa del Mundo como uno de los pilares de Luis de la Fuente, con quien ya brilló en la Eurocopa de 2024, meses antes de ganar el Balón de Oro y convertirse en el segundo español en lograrlo —tras Luis Suárez en 1960—.
A sus 29 años, Rodrigo se ha convertido en el equilibrio de la Selección, tanto dentro como fuera del campo, en ese faro que aporta la pausa y la lucidez necesarias en los momentos más comprometidos. Un líder que acepta el reto de guiar a un grupo cargado de talento e ilusión hacia la anhelada segunda estrella.