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Rugby y Fútbol, y el sueño de Mandela para unir a un país

El deporte en general, y el fútbol en particular, fueron una herramienta esencial en el gran proyecto político de Nelson Mandela, lograr la reconciliación nacional

1993 es un año de gran simbolismo para Sudáfrica como país y para la Selección de fútbol en particular.

Hace 20 años el jurado del Premio Nobel de la Paz reconocía la gran labor llevada a cabo por el presidente sudafricano Frederik De Klerk y el líder de la lucha contra el apartheid, Nelson Mandela, para conducir la transción hacia la democracia y poner el fin al modelo de segregación racial en este país africano. Ellos demostraron que sobre el consenso y la concordia se construye la convivencia y no sobre las brasas del rencor social y étnico.

¿Cómo era posible la reconciliación entre blancos y negros? La base de aquel entendimiento la resumió el propio Mandela: “Si quieres hacer las paces con tu enemigo, tienes que trabajar con tu enemigo. Entonces se convierte en tu socio"

Y en ese contexto el deporte, tanto el fútbol como el rugby, fueron un escenario perfecto para ejemplificar esa reconciliación entre las dos Sudáfricas, la blanca y la negra.

La Selección sudafricana de fútbol, vetada su participación en torneos internacionales desde los años 60-70 a causa precisamente del apartheid, regresó precisamente en 1993 a las competiciones internacionales, el mismo año que Mandela recibía el premio Nobel.

El fútbol, el deporte más popular entre los negros, empezó a dar cabida a jugadores blancos al igual que el rugby, el deporte de los blancos, acogió a negros.
En 1996, cuando Sudáfrica organizó la Copa de Africa de Naciones había ya tres jugadores blancos en el equipo.

Todo ello no hacía sino simbolizar lo que el propio Mandela dijo cuando acudió a Oslo a recoger el Nobel: "Debemos actuar en conjunto, como un pueblo unido, para lograr la reconciliación nacional y la construcción de la nación, para alentar el nacimiento de un nuevo mundo".

Tras 27 años en prisión (1963-1990) llegó a la presidencia (1994-99) desde donde pudo transformar al deporte en una herramienta de unión y reconciliación. Sudáfrica organizó el emblemático Mundial de Rugby de 1995 y la Copa Africana de Naciones de fútbol de 1996, ambos durante su mandato.

Al calor de ese impulso, la Selección sudafricana fue creciendo. Se clasificó para dos mundiales seguidos (1998 y 2002), se proclamó campeona de África en 1996 y organizó la Copa Confederaciones de 2009 y el Mundial de 2010, el primero en tierras africanas.

20 años depués el sueño político y deportivo de Mandela sigue en pie y es un éxito. Y se puede concluir que Madiba tenía razón: “Los deportes tienen el poder de cambiar el mundo. Tienen el poder de unir a la gente de una forma que muy pocas cosas lo hacen. Le habla a la juventud en un idioma que entiende. Los deportes crean esperanza donde antes había solo desesperación”.

FOTO: FIFA