Samu Aghehowa, todo por su madre
Tiene solo 20 años, pero su mochila está cargada de vivencias asombrosas. Samu Aghehowa, con sus 193 centímetros, nacido en Melilla, asoma por primera vez por la Ciudad del Fútbol de Las Rozas y, dentro de su timidez, lo hace con una sonrisa de oreja a oreja, feliz porque ha recibido el premio a un inicio de curso espectacular con el Porto. “Estoy viviendo un sueño, a veces todavía no me lo creo”, cuenta. “Estoy muy agradecido por la oportunidad y, sobre todo, con ganas de aprender y de ayudar en lo que pueda al equipo”.
Lo dice con humildad, un valor que le sobra, y se emociona cuando recuerda el momento en el que, el pasado viernes, se enteró de la noticia. “Me dieron la noticia y, la verdad, muy contento. No me lo creía. Sobre todo, me emocioné mucho al acordarme de todos los momentos que he pasado para llegar hasta aquí, de todos los esfuerzos. Estoy muy feliz”.
Lo está, y mucho, pero más si cabe lo está Edith, su madre. “Antes de que la llamase, ya se lo habían contado. Se puso a llorar, estoy muy contento también por ella. Siempre digo que todo lo que hago lo hago por ella, estoy muy orgulloso de todo lo que estoy haciendo y de poder brindárselo a ella”.
Su madre dejó Nigeria en busca de una vida mejor para sus hijos y Samu lo hace todo por y para ella. “Sufrió mucho, todo el paso de salir de su país hasta España para que mi hermano y yo tuviéramos una vida mucho mejor. Mucho sufrimiento, muchas horas… Me emociono al recordar toda esa historia. Todo lo que hago, como digo, lo hago por ella. Es la mujer más importante de mi vida, me ha ayudado en todos los momentos. Tiene un papel fundamental, es el pilar de mi vida, sin ella no sé qué haría”.
Ese camino de piedras ha hecho de Samu un delantero fuerte y de gran personalidad, pletórico con 11 goles en el Porto después de foguearse en varios equipos. “Cada cosa que consigo, cada logro, lo valoro mucho más. Muchas veces, cuando no te salen las cosas tiendes a olvidarte de lo que estás consiguiendo. Pero hay que tener esa humildad y recordar los malos momentos, y ser agradecido con todas las personas que te han ayudado para lograr lo que estoy logrando”.
De España, siempre se fijó en los delanteros, por algo es su oficio, y destaca en quién se ha fijado desde pequeño. “David Villa me gustaba mucho, también Diego Costa, un jugador con mucha garra y mucha potencia. Me siento identificado con él. España ha tenido muy buenos futbolistas, como ahora Álvaro (Morata). Estoy muy contento de poder compartir vestuarios con estos grandes futbolistas”.
Ya solo le queda responder con trabajo y goles a la confianza que le ha dado Luis de la Fuente, emocionado en su puesta de largo con la absoluta y con un sinfín de deseos por cumplir. “Tengo muchos sueños y lo comento con mi familia. Ojalá pueda conseguir algún título con la Selección. Espero conseguirlo y ayudar al equipo, seguir trabajando para que lleguen muchas más oportunidades”.