Santillana, el remate de cabeza hecho arte
Fue durante toda una década (1975-1985) el referente en el ataque de la Selección española. En 56 encuentros, Santillana marcó 15 y algunos de ellos pueden considerarse como una obra de arte y de técnica de lo que es y cómo se acomete un remate de cabeza.
La foto que ilustra esta noticia corresponde al debut de Santillana con la Selección: fue ante Rumanía, un 17 de abril de 1975 en partido correspondiente a la fase de clasificación para la Eurocopa del 76. Pese a la belleza y espectacularidad del salto, el ariete no pudo marcar en esa ocasión. Sí lo haría en el encuentro de vuelta ante los rumanos, ya en noviembre, en el que fue su primer tanto como internacional.
Lo curioso es que el hombre que ha pasado a la historia como el sinónimo de ariete goleador y gran rematador de cabeza no empezó su carrera como delantero y además no le gustaba entrenarse en esa técnica.
En primer lugar, Santillana no iba para delantero centro sino para centrocampista como confesara en una entrevista en el diario El Mundo: "No lo creerá, pero yo nunca pensé en ser delantero centro. Jugaba de 8, al estilo Bakero, con llegada y remate en la segunda jugada. Pero Fernández Mora, mi entrenador en el Racing, me dijo que tenía que adelantar mi posición porque teníamos dos extremos puros, Isidro y Aguilar. Así empezó todo".
Carlos Alonso, "Santillana": "En realidad, nunca quise practicar el remate de cabeza, ni el salto, no me gustaba. Fue intuitivo".
Y en cuanto a sus cualidades futbolísticas eran, sobre todo, innatas: «La llegada de Miljanic supuso un cambio, porque quería que jugáramos como los ingleses, con Roberto Martínez y yo cambiando de posición. Nos pedía remates de cabeza continuamente en los entrenamientos, pero yo remataba bien cuatro veces, no 70, porque me dolía la cabeza. Era una condición natural. Lo hacía cuando salía, no porque me lo mandaran en el entrenamiento, y él se cabreaba".
"En realidad, nunca quise practicar el remate de cabeza, ni el salto, no me gustaba. Fue intuitivo", concluye el goleador.
Su portentoso remate de cabeza estuvo presente en el 12 a 1 a Malta. De testarazo abrió el marcador y con otro hizo el 3-1. Además anotó otros dos tantos.
No fue conocido como Santillana por su apellido, sino por su pueblo natal.
«Sólo la fe de unos locos, como éramos nosotros, hace posible marcar 12 goles. Al margen del acto de fe necesario, habíamos hecho una planificación. El primer objetivo era un 5-0 al descanso, porque de esa forma creíamos que llegaríamos a los 11, que luego hubieron de ser 12. Nos aislamos de todo, del público, de la prensa y hasta del contrario, porque verdaderamente no existía. Malta no era nadie. El rival era el reloj, ya que calculamos que había que hacer entre 30 y 40 ocasiones, casi una cada dos minutos, para llegar a los 11 tantos», recuerda Santillana.