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Se cumplen 30 años de un partido de leyenda, el 12-1 a Malta

Parece que fue ayer y ya han pasado tres décadas desde que un 21 de diciembre de 1983 la Selección española goleara 12-1 a Malta en un partido épico logrando la clasificación para la Eurocopa del 84

Para toda una generación, aquel 21 de diciembre de 1983 está grabado en la memoria. Quien vivió por televisión ese encuentro puede decir con total certeza dónde estaba o dónde lo vio. Durante  muchos días fue tema central en toda charla y aquellas Navidades del 83 las conversaciones familiares de la Nochebuena tenían casi un único tema, ese 12-1 a Malta.

Fue un año duro y difícil. La crisis económica daba sus últimos coletazos, el terrorismo seguía golpeando y el fantasma del golpismo era aún muy cercano. Incluso, el país sufría tragedias como la de la discoteca Alcalá 20, ocurrida el 17 de diciembre. En medio de todo este panorama llegó una inesperada alegría en el terreno futbolístico.

Los hombres que consiguieron aquella hazaña dejaron un huella inolvidable que 30 años después aún no se ha borrado. El equipo, que dirigía ese zorro del fútbol español que fue Miguel Muñoz, necesitaba no solo ganar a Malta para alcanzar a Holanda en la cabeza de la clasificación sino golear en el último partido de la fase de clasificación para la Eurocopa de Francia de 1984.

Era necesario triunfar sobre los malteses por 11 goles de diferencia para superar a los líderes, los holandeses, e ir a Francia 84, algo que se antojaba casi imposible.

Tras la primera parte, que acabó con un 3-1 a favor de España, la sensación de desánimo era generalizada. Todavía se necesitan 9 goles para lograr el objetivo (es decir, un gol cada cinco minutos, una locura). Los tres goles anotados por uno de los mejores cabeceadores españoles de la historia, Santillana, abrían ligeramente la puerta de la esperanza aunque el objetivo final estaba muy, pero que muy, muy lejos aún. 

Entonces comenzaron 45 minutos prodigiosos que ya son de leyenda. El Benito Villamarín vio un prodigio. La avalancha la inició Poli Rincón que anotó dos tantos seguidos para poner el 5-1, algo que emuló Maceda al conseguir otros dos y establecer un contundente 7-1 en el minuto 63.

El octavo también lo firmó Rincón en el 64, en el que era su tercer tanto y en minuto 66, otra vez Santillana, a pase de Gordillo hizo el 9-1. Rincón no quiso quedarse atrás y logró el emblemático 10-1, en su cuarto tanto de la noche. 

A diez minutos del final, Sarabia hizo el 11-1. Los últimos minutos fueron de muchos nervios. Todos pensaban que lo terrible sería llegar a esa cifra (a un solo gol del objetivo) y no poder superarla.

Pero entonces, en el 84, se consumó un milagro con nombre propio, Juan Señor, quien hizo el inolvidable 12-1. Tal era la entrega y ambición del equipo que el decimotercero estuvo, incluso, a punto de llegar.

Una España, que dos años antes había sufrido un golpe de Estado que pudo acabar con la democracia y que afrontaba a comienzos de los 80 una difícil situación económica (con reconversión industrial incluida), recibía un tremendo empujón anímico (algo, por cierto, que tres década después ha repetido y aumentado con creces la Selección de Vicente del Bosque).

"Miguel, enhorabuena y gracias porque el país estaba necesitado de una alegría como ésta", fueron las palabras del entontes presidente de gobierno, Felipe González.

Así recordaron para Sefutbol aquel partido algunos de sus protagonistas.


El mes pasado aquellos hombres que levantaron en vilo a un país recibieron el justo y merecido reconocimiento en un acto celebrado el 26 de noviembre, organizado por la Real Federación Española de Fútbol, la Real Federación Andaluza de Fútbol y el Ayuntamiento de Minas de Riotinto.