España acudía en 1998 como subcampeona de Europa sub-21 ya que perdió en el 96 la final disputada en Barcelona frente a Italia. Dirigida por Iñaki Sáez, la Selección sub-21 había realizado una gran fase previa: no conocía la derrota, y había ganado todos los partidos menos uno, el empate a 1 en casa ante Eslovaquia.
Para llegar a la final superó a Rusia en cuartos con un gol de Iván Pérez, en semifinales a Noruega gracias a un tanto de Víctor Sánchez, y en la final a Grecia.
En aquella final, la Selección sub-21 se impuso a los griegos juntando a una gran generación de fútbolistas como Benjamín, Roger, Guerrero, Rekarte Michel Salgado, García Calvo, Guti, Valerón, Iván Pérez y Arnau.
Francesc Arnau fue el portero del campeonato pues España encajó solo seis goles en sus ocho encuentros clasificatorios gracias al guardameta, que fue escogido como "jugador del oro" del torneo y a la solidez defensiva española.
E Iván Pérez acabó como máximo anotador del torneo y fue el autor del tanto de la victoria ante Grecia en la final, que dio el segundo título europeo a España.
"Ese campeonato lo voy a recordar toda ni vida. Jugamos tres partidos, cuartos de final, semifinal y final, en los tres partidos quedamos 1-0 y tuve la suerte de marcar los tres goles. La verdad es que marcar el gol de la final fue lo más bonito que me pasó en toda mi carrera", recuerda todavía el autor del único tanto de la final.
Este título fue el comienzo de una gran carrera de Sáez quien tras lograr la Eurocopa Sub-21 en 1998, fue también Campeón del Mundo Sub-20 en 1999 y Campeón de Europa Sub-19 en 2002, además de la plata en los Juegos de Sydney.
“A mis equipos siempre se le han dado mejor las rondas decisivas que las previas. Siempre hice lo mejor en las fases finales”, confesaba entonces Sáez.