Iberia, compañía aérea creada en 1927, ha sido habitualmente la encargada de llevar a la Selección a sus grandes compromisos internacionales: Mundiales (como el de Argentina, EEUU o Chile 1962), Eurocopas (como la de 2012 en la que salimos campeones) y Copas Confederaciones. Ahora, en 2014, se ha convertido en la compañía aérea transportista oficial de la Selección para el Mundial de Brasil.
En el último Campeonato del Mundo, el de Sudáfrica en 2010, el equipo de Vicente del Bosque regresó a España con la Copa del Mundo en un avión de Iberia. Los jugadores que tocaron el cielo en Johannesburgo, regresaron a España volando alto, entre las nubes.
Al aterrizar en Barajas, el avión de Iberia portaba un mensaje que resumía el sentimiento colectivo que recorría el país: "Orgullosos de nuestra Selección". Después venía un rotundo: "Campeones".
Y después se produjo el momento más emocionante. Iker Casillas bajó las escalerillas del avión de Iberia con el soñado trofeo. Esa imagen, la de la Copa llegando a España, permanecerá imperecedera en las retinas de todos los aficionados.
A lo largo de todos estos años por los aviones de Iberia han pasado generaciones y generaciones de futbolistas como Alfredo Di Stéfano, Michel Muñoz, Pirri, Arconada, o Guardiola. Incluso alguno, como Casillas, se atrevió a ponerse en el lugar del comandante tras el triunfo en Sudáfrica.
Y por su puesto, por allí pasaron también esos otros pilotos, que llevan los mandos sobre el césped, que son los Seleccionadores, desde José Villalonga a Del Bosque pasando por Ladislao Kubala, Javier Clemente o Luis Aragonés...
La Selección volará el próximo lunes hacia una cita con la historia. Un destino, que no es otro que el de tocar de nuevo el cielo y no solo gracias a los aviones de Iberia.