La Selección española Sub-21 ha sido un equipo que no solo ha jugado bien, siendo fiel a su estilo ofensivo y de toque, sino que se ha mostrado como un grupo muy conjuntado en el que las individualidades están al servicio del colectivo. En ese aspecto se descubre la labor constante del equipo técnico encabezado por Julen Lopetegui.
“España es seguramente el país que mejor está trabajando y que mejores resultados está teniendo. Se le felicita por el fútbol que hace”, confesaba el técnico italiano Devis Mangia cuando alababa el juego español.
Un buen juego con mentalidad ofensiva pero muy serio en defensa. Tan serio que ningún equipo ha sido capaz de marcar un solo gol a la Selección española. Las buenas intervenciones de De Gea, una defensa muy sólida y experimentada, y la solidaridad del bloque explican esos cero goles encajados en cuatro encuentros.
Es un equipo que además ha demostrado que tiene cerebro (Thiago, autor de dos goles en la final, e Illarramendi en el centro del campo) y que juega con sentido. No pierde nunca la tranquilidad aunque los goles tarden en llegar. Ocurrió ante Rusia y ante Alemania cuando se venció por 1 gol a cero, pero el tanto (en ambos casos de Morata) llegó cuando se entraba en los últimos minutos del partido.
España nunca se puso nerviosa, siguió con paciencia desplegando su estilo de toque y no especuló el balón. Y al final disfrutó del premio. Incluso, frente a Noruega, el abrumador dominio español tardó casi 45 minutos en concretarse, con el tanto de Rodrigo, pero finalmente se logró y la Selección fue paciente hasta completar la goleada con tantos de Isco y Morata.
Se trata, por lo tanto, de una gran combinación en la que el buen juego se une con la seriedad táctica. Hay espacio tanto para los criterios tácticos como para la magia de Isco, por ejemplo.
"Es un jugador al que le gusta estar por el medio y siempre en contacto con el balón. Me deja la banda para mí, algo que me encanta. Estoy muy a gusto jugando aquí, con este equipo que me ha dado tanta confianza y me siento como si estuviera jugando con los amigos de toda la vida. Le das el balón y no sé como se le pueden ocurrir tantas cosas con el balón en un segundo. Te hace un recorte y luego utiliza la puntera para meterla por la escuadra... Cuando ví ese gol hice un esprint para ir hasta él y abrazarle. Fue espectacular", comenta su compañero Alberto Moreno.
También se abre un hueco para jugadores que otorgan equilibrio, sobre todo en defensa y en la medular, y para los que tienen un fino olfato goleador como Rodrigo o Morata.
Esa es la Selección española Sub-21 que garantiza el relevo generacional respetando la filosofía y el estilo que ha hecho grande a España.