Como si de un cuento oriental se tratase, la Selección española Sub-21 lleva más de mil días con sus noches ejerciendo el papel de Sherezade y conservando una imbatibilidad que el próximo martes puede superar los tres años de duración.
Fue el 24 de marzo de 2011 en un encuentro amistoso disputado ante Francia en la localidad gala de Reims cuando España sufrió su última derrota en categoría Sub-21.
La Selección, dirigida por Luis Milla entonces, estuvo a punto de igualar un choque en el que perdía por 3-0 apenas rebasada la media hora y que gracias a los tantos de Fran Mérida y Rodri se situó cerca de darle la vuelta para finalmente caer por la mínima.
Desde aquel lejano día la Selección no sabe lo que es perder un encuentro encadenando una impresionante racha de tres empates y veintinueve victorias consecutivas que coloca al combinado nacional cerca de los mitos del fútbol, después de encadenar además dos campeonatos de Europa en Dinamarca (2011) e Israel (2013).
Si los Sub-21 ganan o empatan frente a los alemanes en Palencia, superarían los tres años sin conocer la derrota
El amistoso ante Alemania en el estadio palentino de la Nueva Balastera representa un nuevo desafío para la generación de futbolistas Sub-21 que llevan paso firme, con seis victorias en los mismos partidos, en su camino para el próximo Campeonato de Europa a disputar en la República Checa durante 2015 y que además será clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Río al año siguiente.
Tras tres meses y medio sin ver a la Selección de Julen Lopetegui después del triunfo a domicilio frente a Albania la cita ante los germanos representa la puesta de largo en el presente ejercicio para unos internacionales que quieren seguir como en los relatos de Oriente frotando la lámpara maravillosa de su juego.